Publicada en: Diario de Avisos (página Historieta)
Texto: Manuel Darias
Fecha: 4 junio 2017

 

Publicado en:
http://ultrarradio.tumblr.com/
Fecha: 12 marzo 2014

Sexo, amor y pistachos - Ramón Boldú

Autores atormentados por la pérdida de su gato en su más tierna infancia, o por el encuentro con su gato en su loca juventud, o por la enfermedad incurable de su gato en su serena madurez... Por favor, si no tenéis nada interesante que contar, ahorraros las doscientas sesenta y ocho páginas de truño gráfico. Haced como Boldú y primero vivid y luego contad la mitad de la mitad...

Ultrarradio ediciones

 

"Las historias de Ramón Boldú relacionan un amplio catálogo de personajes que con sus biografías a cuestas, anécdotas, manías, aspiraciones y frustraciones nos cuentan muchas cosas de su tiempo, que también es el nuestro.
Cuando acabéis este 'Sexo, amor y pistachos', puede que os surja la sospecha de que tras la mucha broma, sonrisas y risas hay una reflexión sobre el sexo y el amor y también sobre la entrañable fragilidad de las personas."

Pepe Gálvez

 

"Ramón Boldú es un fenómeno sin par, un narrador de inmenso talento y pudor muy escaso".

Ignacio Vidal-Folch,
EL PAÍS

 

Publicada en:
http://santiagogarciablog.blogspot.com.es/2011/02/vidas-cercanas.html
Fecha: 18 Junio 2012
Texto: Santiago García

VIDAS CERCANAS

Más lento que Federica (Federica es mi tortuga), pero creo que finalmente voy a conseguir ponerme al día con el repaso a mis lecturas atrasadas. Que no han sido solo americanas y francesas, sino también españolas, ¿eh? (Y japonesas, pero eso irá luego). Y para no entretenernos más y empezar con buen rollo y optimismo, lo primero que quiero decir es que Sexo, amor y pistachos (Astiberri, 2010) debería ser la obra que ponga por fin a Ramón Boldú en su sitio. Que es, exactamente y ahora, el sitio que Ramón Boldú no ha podido ocupar nunca a lo largo de su carrera y que, sin embargo, en este momento le corresponde legítimamente. Me refiero al sitio de gran patriarca de la novela gráfica contemporánea española, a la que ha llegado de forma natural con un sentido de la oportunidad exquisito después de pasar años produciendo en silencio sus páginas autobiográficas, que viene dibujando con espontaneidad y desenfado mucho antes de que ninguno conociéramos el nombre de Joann Sfar. La feliz recuperación de su obra que ha llevado a cabo estos últimos años Astiberri (léase en primer lugar Bohemio pero abstemio, a continuación El arte de criar malvas y por último la que aquí nos ocupa) nos recuerda que se puede hacer cómic adulto contemporáneo con una voz y un estilo propios, no meramente imitativos de los modelos extranjeros, y que se puede tratar la autobiografía con tono de comedia. Sexo, amor y pistachos muestra el repertorio al que Boldú nos ha acostumbrado en sus obras anteriores, y añade una reflexión más pausada, una capacidad para la autobiografía más matizada y serena. Es una obra de risa que hay que tomarse muy en serio, tanto como para que mereciese el premio nacional del cómic de este año. Aunque me temo que el jurado manejará como opciones otros títulos más solemnes.

Lo mejor del cómic hecho aquí es que puede ser cómic hecho aquí, valga la redundancia. Un cómic que entendemos, cercano, que nos habla con palabras, personajes, sensaciones y escenarios nuestros.

Santiago García

 

Publicada en: http://www.tebeosfera.com/documentos/textos/sexo_y_biografia_en_la_obra_de_ramon_boldu.html
Fecha: 18 Junio 2012
Texto: Irene Costa
Circunstancias: hacía poco que se había publicado "Sexo, amor y pistachos"

SEXO Y BIOGRAFÍA EN LA OBRA DE RAMÓN BOLDÚ

El sexo ha sido un tema principal en la vida y obra del autor catalán Ramón Boldú, uno de los pioneros en abordar la temática autobiográfica en el cómic español. La época que le tocó vivir a Ramón coincide con la abolición de la censura en España y con la aparición y expansión de un nuevo tipo de publicaciones que ponían en entredicho la realidad social y cultural que se vivía en España desde hace décadas. Surgió un nuevo tipo de cómic, el cómix underground, procedente de Estados Unidos, que rompía esquemas por su tratamiento gráfico y sus contenidos irreverentes. Este tipo de cómics convivían con la prensa política crítica y con las fotos de desnudos y escenas sexuales. Ramón vivió la época del destape desde dentro, siendo creador de la revista erótica Lib, una de las que mayor tirada tuvieron en los primeros años en España. Todo esto lo convierte en un autor con un testimonio muy significativo a la hora de estudiar cómo se ha representado a las mujeres en los cómics eróticos y pornográficos.

En los últimos años, la editorial Astiberri ha reunido los cómics de Boldú en tres volúmenes, dándonos la oportunidad, por primera vez, de ver completa una vida dibujada que abarca décadas de historia y cambios de mentalidad muy bruscos. Estas obras son Bohemio pero abstemio: memorias de un hombre de segunda mano (2009), El arte de criar malvas (2008) y Sexo, amor y pistachos (2010).
Ramón ha retratado compañeros de trabajo, familiares, conocidos, anécdotas, recuerdos y situaciones tragicómicas y salidas de tono, con grandes dosis de humor y de franqueza. Historias en las que el sexo tenía un gran protagonismo, aunque muchas veces sólo fuese una excusa para contar otras cosas.
Para ver cómo refleja Ramón a las mujeres, es necesario estudiar cómo las representa gráficamente y qué acciones realizan en sus historietas. Haremos un repaso de la vida que nos relata, centrándonos en algunos pasajes protagonizados por mujeres. Hablaremos del discurso que emplea para definirse y definir sus relaciones, contextualizándolo en el ambiente cultural y social en el que vivió. De esta forma veremos, a través de los ojos de Ramón, a mujeres muy diferentes, con vidas nada convencionales, unidas todas ellas por un contexto muy peculiar e irrepetible, el de la España posfranquista.
Ramón nace en 1951 en Tarroja de Segarra, Lérida, donde pasó su infancia hasta que se trasladó junto con su familia a Barcelona. Por aquella época, sobre España pesaba una gran losa de mojigatería y pudor, un sinfín de tabúes heredados de la moral católica que se cebaban en lo erótico y lo sexual. El machismo y la homofobia eran parte de la cultura imperante. En la primera parte de Bohemio pero abstemio: memorias de un hombre de segunda mano nos cuenta cómo vivían los chavales su sexualidad en un entorno de censura y frustración. En el momento en el que sintió los primeros deseos sexuales, Ramón no podía ni imaginar lo que tenían entre las piernas las chicas, era una incógnita, y la información que recibía de sus padres no le era de gran ayuda. Su madre era católica, muy devota. Cuando lo cazó por primera vez en pleno acto masturbatorio, entre llantos le dijo que, si seguía así, perdería la salud y el calcio de los huesos. Debido al temor provocado por la madre, pasó aquellos primeros años de descubrimiento de la sexualidad pensando en que se iba a morir de un momento a otro. Fue en la escuela Sant Jordi de Barcelona donde aprendió las primeras lecciones de mano de sus compañeros. Entre ellos hablaban del tamaño de sus penes y de cómo se masturbaban. Con las niñas no ocurría lo mismo, ellas no hablaban nunca de sexo y desconfiaban de los chicos, eran “angelitos” que no se enteraban de nada. Por aquel entonces, Ramón solía tener un sueño recurrente en el que era invisible y paseaba por la calle mirando debajo de las faldas de las mujeres. A los diecisiete años comenzó a ir a discotecas donde, lo más divertido, era poder llegar a magrear los culos de las novias de su amigo Antonio, ya que Boldú era muy tímido para relacionarse de la forma en que Antonio lo hacía. A pesar de los manoseos que se daban entre chicos y chicas, todos seguían siendo vírgenes. En esta etapa conoció a una chica con la que comenzó a relacionarse e ingresó en un grupo de scouts por ella. Recuerda que todas las chicas de ese grupo vestían siempre un pantalón de pana muy diferente a las minifaldas que se veían en las discotecas. Esa mujer era Dolores, con la que contrajo matrimonio años después, en 1974.

El cambio que supuso pasar de una forma de vivir las relaciones de acuerdo a lo que manda la santa madre Iglesia a lo que se vivió en los años del destape es monumental y se dio en un lapso de tiempo de apenas una década. Cuarenta años de dictadura nos dan una idea de lo ávida que estaba la gente de imágenes de desnudos y escenas sexuales, la cuestión de por qué el público mayoritario de estas publicaciones era masculino y heterosexual daría para otro estudio sobre los efectos de la represión ejercida sobre las mujeres y sobre los hombres homosexuales. En general, la población (sobre todo en las grandes ciudades) respondió con necesidad, con urgencia, con toda la frustración acumulada. Parte de los cambios llegaron con la apertura de España al turismo (principalmente europeo y americano), dentro de la política desarrollista del régimen franquista durante los años sesenta. Para muchos españoles supuso un primer contacto con otras formas de  concebir las relaciones y vivir la sexualidad que estaban vetadas hasta el momento: matrimonios liberales que hacían intercambios de parejas, tríos, orgías, nudismo, homosexuales y transexuales que no se ocultaban ante la sociedad, personas que se divorciaban, mujeres que abortaban... Otro gran cambio llegó con la abolición de la censura en prensa con el nuevo cambio de legislación en 1977; sin embargo, las primeras revistas con contenidos pornográficos ya llevaban unos años abriéndose camino desde la clandestinidad, con publicaciones como la revista Bocaccio 70. La imposibilidad de publicar revistas americanas como el Playboy hizo que se generase un mercado propio. Entre estas publicaciones se encontraba la revista Lib, de la editorial Z, donde trabajó Ramón desde 1976 a 1983. Una revista que incluía fotos de desnudos, entrevistas, noticias y chistes gráficos, todo girando en torno al sexo. Allí inició la serie de tiras “Mi pareja”, que posteriormente se llamaría “Los Sexcéntricos”, donde contaba las aventuras sexuales de las parejas. Fue pionero en realizar un tipo de cómic que podemos considerar transgresor e incluso subversivo. En un momento en el que la industria del cómic seguía anclada en contenidos y cánones viciados y repetidos hasta la saciedad, que seguía recurriendo a la sutileza y la retórica para volcar cualquier contenido mínimamente crítico, aparecen en España publicaciones europeas y americanas, como la célebre Zap Comix, capitaneada por Robert Crumb. Con una estética salvaje, cruda y explícita, cargada de sarcasmo y brutalmente honesta en sus intenciones, abordando temas prohibidos como el sexo, las drogas, la violencia, la crítica política, etc. Rompiendo esquemas y mostrando un territorio nuevo, lleno de posibilidades, a toda una generación nueva de dibujantes, entre los que se encuentran Mariscal o Gallardo, entre otros. Surgieron publicaciones como El Rrollo Enmascarado, Mata Ratos o el Papus. Los autores de referencia de Ramón pasaron de ser dibujantes míticos de TBO a dibujantes underground como Crumb o Pazienza y escritores contraculturales como Bukowski.

Los miembros de la redacción de Lib se unieron alegremente a las experiencias novedosas que comenzaban a realizarse en España. Organizaban fiestas y publicaban fotos de modelos y actrices porno. Se trataba de vivir y dar a conocer sus aventuras sexuales con total libertad. Crearon una sección de contactos en la revista para que personas con gustos sexuales similares pudiesen contactar. Ramón respondió a uno de los anuncios que llegó, en el que se ofrecían unas vacaciones pagadas a Cap d’Agde (Francia), un lugar en el que se practicaba el nudismo desde los años sesenta. La condición que no se decía es que la labor del invitado consistía en hacerse pasar por esposo de la secretaria del organizador del viaje, con el fin de hacer un intercambio de parejas (todo esto sin el conocimiento de la esposa del organizador). Ramón, pese a estar casado, estaba abierto a todo tipo de experiencias. Durante su primer matrimonio, practicaron el intercambio de parejas en más de una ocasión, con diferentes resultados. En otros momentos, Ramón y Dolores decidían ser fieles el uno al otro. El personaje de Dolores se encontraba en la mitad de dos mundos o mentalidades opuestas, la primera encarnada por la madre de Boldú (temor y culpa), y la otra, la de la mujer sin complejos ni represiones como, por ejemplo, las mujeres que aparecían en la revista Lib posando y hablando abiertamente de su sexualidad.
En 1981, la pareja finalmente rompió, pero siguieron viviendo juntos un tiempo, ya que compartían una hija. Eran una “pareja moderna”, considerando cómo estaba la situación en España. En el momento en el que se casaron, el divorcio no era una opción a considerar. España, de hecho, fue de los últimos países europeos en legalizarlo por completo, cosa que sucedió el mismo año en que Ramón y Dolores se separaron. A la madre de Boldú le salieron unas manchas por todo el cuerpo debido al disgusto que se llevó cuando se enteró de la separación de su hijo.
Entre las historias de esta época, nos llama la atención la de Julita, originaria de un pequeño pueblo andaluz, que se mete en la industria del porno por un “descuido” de su marido. Boldú y los demás redactores de Lib idearon un concurso para que las mujeres mandasen fotos con sus desnudos. El marido de Julita mandó unas fotos de su mujer, pensando que era el único que leía la revista en su pueblo y que ella no llegaría a enterarse. Las fotos, sin embargo, generaron un gran escándalo al día siguiente de publicarse. Julita y su familia al completo huyeron del pueblo escapando de las críticas y llegaron a Barcelona, donde tuvieron que pasar unos días en la casa de Ramón hasta que la editorial encontró la forma de pagarles el viaje de vuelta. A raíz de las fotos que se publicaron, un productor de la industria del porno contrató a Julita. La historia de Julita muestra hasta qué punto la presión social era capaz de afectar a la vida de una familia. En comparación, el ambiente que se vivía en la redacción del Lib era más bien marginal, pero no estaban a salvo de suscitar reacciones en contra. La editorial Z sufrió amenazas de bomba y llamadas intimidatorias por parte de un grupo de ultraderecha, debido a los contenidos políticos que salían en Interviú, más que a los desnudos. Afortunadamente no se produjo ningún atentado, al contrario de lo que les ocurrió a los trabajadores de El Papus. En 1977, el grupo fascista Triple A les colocó una bomba, con el resultado de un muerto y diecisiete heridos. Ramón, por su parte, ya estaba familiarizado con las querellas por faltar a las “buenas maneras”, pero conseguía sortear las multas al declararse insolvente. Durante la década de los ochenta, la prensa underground se fue asentando y encontró su público. En 1988, Ramón entró como director de arte en El Víbora, y realizó una nueva serie llamada “Mario Gamma, el griego”, protagonizada por un alter ego peculiar que vivía aventuras descabelladas. Para varios episodios, Boldú se inspiró en sus vivencias, aunque desvirtuadas y exageradas. Inmediatamente después de “Mario Gamma”, en 1991, comenzó a contar su vida sin maquillar nombres y ni apellidos. Lo hizo por capítulos para la revista El Víbora (La Cúpula), y en 1995 se recopilaron en un solo libro bajo el título Bohemio pero abstemio.  A continuación realiza Memorias de un hombre de segunda mano. Cuando conoció a la que sería su segunda esposa, Esther, ella estaba casada con un señor que representaba el prototipo de hombre machista y violento de la España profunda. Un día, Esther invitó a quedarse a dormir a una secretaria de Lib, y durante la noche, el marido de Esther trató de forzar a la secretaria a que le practicase una felación. La mujer se negó, y a la mañana siguiente, estando ellos tres sentados a la mesa, la secretaria no se atrevió a mencionar el incidente. En el momento en el que se lo contó, estando a solas con Esther, y sin la presencia del marido, esta última se sintió culpable de lo ocurrido y excusó a su marido alegando que había tenido una mala madre. Este hombre tuvo una segunda pareja a la que también maltrataba.

En 2001, Esther y Ramón se separaron y este último volvió a casa de sus padres con dos hijos varones. Boldú marcaba cierta distancia entre el momento en el que vivía los acontecimientos y el momento en el que los narraba. Dejaba pasar tiempo para tener cierta perspectiva y no caer en el egocentrismo fácil. La vivencia de su segundo divorcio fue una experiencia difícil, y el tiempo le daba la distancia necesaria para abordarlo con humor en el cómic El arte de criar Malvas. Su hijo mayor, cuando tenía dieciocho años recién cumplidos, le acompañó en su inmersión durante tres semanas en la industria del porno, que cuenta en su última obra Sexo amor y pistachos. El trabajo le llegó a Boldú a través de una representante que le propuso entrar como guionista de una película del sello Private. Esta mujer le contaba sus experiencias sadomasoquistas. Tuvo un amo que resultaba ser el profesor de piano del hijo menor de Ramón. Este hombre, llamado Homs, hacía cómics sobre sus fantasías sexuales (que no enseñaba a nadie salvo a Boldú). La esposa de Homs, ajena a los cómics y las prácticas sadomasoquistas de su marido, no se separó de él en ningún momento y cuidó de él cuando cayó enfermo. Boldú recalca que es, tal vez, la única historia de verdadero amor que se narra en el cómic. Ramón describe su personaje como un “hombre de segunda mano”, que, al igual que un coche, pierde aceite. De su peripecia vital se deriva una reflexión sobre las relaciones. El desgaste que supone la ruptura de una relación y el comienzo de una nueva con todo el bagaje a cuestas de vicios, malas costumbres y traumas que se arrastran y con los que tiene que lidiar la nueva persona.

El estilo de Boldú es caricaturesco, feísta, no es un autor que se obsesione por el acabado gráfico o por un ideal estético. A sí mismo se representa vistiendo siempre una camisa a rayas, chaqueta, unas botas tejanas, vaqueros y un pañuelo en el cuello. Tanto las botas como el pañuelo hacen referencia al personaje principal de la película Cowboy de medianoche, con el que le gusta identificarse, personaje afable y un tanto ingenuo rodeado de un mundo sórdido de miseria y prostitución.

Las mujeres que aparecen son variadas y más bien afeadas, eso sí, la voluptuosidad de las curvas es un rasgo que suele marcar. No es un artista que dibuje un tipo concreto de mujeres, cosa que ocurre con algunos autores; tampoco las muestra como un objeto deseable, el deseo sexual no es patrimonio exclusivo de los varones, es igualmente reflejado en personas de ambos sexos e incluso, de terceros. Boldú retrata, tanto en las revistas como en los cómics, a mujeres desinhibidas y, al mismo tiempo, a mujeres cargadas de contradicciones y complejos, que se debaten entre sus pulsiones sexuales, la educación recibida y la presión social. Un glosario de diferentes formas de vivir la sexualidad que, en la España del momento, eran consideradas anticonvencionales y contraculturales. El comentario que hace Esther en Sexo, amor y pistachos (p. 60) “…tú vienes de la época del destape, todo te da igual. Nuestro hijo es de otra época”., refleja cómo hemos terminado renegando de ese exquisito lío de relaciones, sensualidad y sexualidad que se vivió en esos momentos.

Irene Costa

 

Publicada en :
http://mundosenparalelo.blogspot.com.es/2011/01/comic-sexo-amor-y-pistachos.html
Fecha: 9 Enero 2012
CÓMIC: SEXO, AMOR Y PISTACHOS

No conozco a Ramón Boldú. Así lo suelto. Valgan estas palabras de ignorancia y falta de perspectiva como previas al comentario de hoy, dedicado a su último tebeo publicado.

SEXO, AMOR Y PISTACHOS de Ramón Boldú:

Bueno, no le conocía hasta ahora, ya que por supuesto leerle es concerle, y con un mínimo de investigación se le ubica con facilidad en la rama de los pioneros autobiográficos de nuestro país. Y además el tipo hace mucho mejor y desde hace más tiempo lo que otros ahora aprovechan para vender sus dolientes manchurrones al son de MP5´s (¿por qué número vamos ya?), enfundados en sus flamantes gafas de pasta "casual-fashion" bajo perfectos flequillos de diseño. Boldú es auténtico, y lo es en el mejor y más llano sentido del término. Es un narrador directo como un puñetazo en el vientre, pero es también cariñoso, tierno e inteligente. O sea, como cuando el puñetazo te lo da un amigo por algo que sabes que te mereces. Todo lo que cuenta lo cuenta con talento, con la facilidad que se le entienden a los buenos narradores, sin apostillar, sin moralizar, con un sanísimo sentido del humor, algo de mala leche y un derroche de vitalidad desbordante. Ante algo así, ¿como puede uno no rendir inmediata pleitesía?. Correcto, no se puede.

Colaborador de El Jueves y El Víbora (ahí es nada) entre otras publicaciones, testigo de los últimos años del franquismo y de la transición, Boldú presenta en SEXO, AMOR Y PISTACHOS como lo más cotidiano del mundo su trabajo en una película porno junto a su hijo de 18 años recién cumplidos, al que introduce (intenten evitar cualquier lapsus mental de sus sucias mentes a partir de ahora) como traductor en la misma, con la finalidad de entenderse con el director para trabajar en el guión de la cinta - no hace falta ni que lo mencione - aunque acabará preparando cafés. A esto se le suman historias rocambolescas y descacharrantes como la del amigo benefactor, su agente sumisa, sus ex-esposas o el affair hippie redivivo sin éxito. Una sucesión de situaciones divertidísimas, que de la sonrisa continua pasan a arrancar la carcajada sin dejar de iluminar ciertos recovecos de la naturaleza humana y la idiosincrasia nacional (y catalana) con los que poner a caldo, al tiempo que entrener, al personal.

Un tebeo estupendo, dibujado con caricaturesca frescura y el desparpajo que destilan los autores de largo recorrido en el medio, editado de modo magnífico en tapa dura por Astiberri. Especialmente indicado para los que gusten de reir y reflexionar también un poquito. De Boldú, por supuesto, obligados desde ya sus albumes anteriores BOHEMIO PERO ABSTEMIO y EL ARTE DE CRIAR MALVAS.

 

Pornografía emocional

Sexo, amor y pistachos, de Ramón Boldú. Viñeta tras viñeta hasta el despiporre final. Perpetrado por uno de los comiqueros más iconoclastas y sarcásticos de este
país llamado España. Se lee de un tirón y con media sonrisa perenne.

David Bednedictine
15 Mayo 2011 Revista XLSEMANAL DE ABC

 

7 de abril, 2011
Boldú, Pellejero y Roca en la Mostra de Valencia
Por Christian Osuna.

Ayer tuvimos suerte y se reunieron tres autores muy dispares, pero importantes. Se inauguró la exposición de Paco Roca en Fnac. Rubén Pellejero y Ramón Boldú lo flanquearon con su experiencia de autores veteranos, y con esto no quiero decir que el valenciano no esté suficientemente fogueado .
El resultado del encuentro titulado “Tres maneras de entender el Cómic” me ha provocado un montón de ideas, además de proporcionarme un rato entretenido y revelador.

La efectiva y chispeante capacidad comunicativa del joven Paco se enfrentaba amigablemente a la también dichararera, atropellada y caótica forma de contarnos las experiencias y recuerdos que Ramón Boldú nos contaba de los primeros tiempos de la revista El Víbora y la escena underground de Barcelona. Y es que Boldú vivió la profesionalización de la última revista del “cómic adulto”. Interesante pensar cómo de la cosa bohemia y alocada que Berenguer y compañía habían puesto en marcha se llegaba a la necesidad de convertir aquello en una redacción y editorial viable y productiva. “Necesito gastar menos dinero” creo que fue lo que el editor de La Cúpula le pedía a Ramón Boldú cuando empezó a trabajar para él como director de arte.
En medio de todo esto, Pellejero deslizaba una muy plácida y reflexiva lucidez. Este dibujante de consolidada trayectoria internacional analiza la realidad del tebeo de las últimas décadas con relajada actitud. Deslizó un par de ideas muy sugerentes como las que trazan la evolución del concepto de género desde los tiempos del cómic hasta la era de la Novela Gráfica. O como el autor ha pasado de la necesidad de construirse como autor, convertirse en profesional, mejorando y aprendiendo hasta los tiempos actuales en los que esto ha pasado a segundo plano y se ha ganado en libertad creativa y artística y que no es necesario trabajar el virtuosismo si uno tiene claro lo que está ofreciendo al lector. Reflexiones realmente necesarias sobre el oficio del dibujante.

Tanto Paco como Ramón avanzaron y establecieron una verdad pocas veces aireada: en el cómic existe también la fase de montaje, como en el cine. Una vez que has terminado, te lo miras todo y puedes replantearlo como quieras…
Boldú también contó de la época en que los editores de Barcelona se fueron a Japón en los 80 a vender autores y obras. Y se la colaron, claro, les decían a todo que si, creían que había sido un éxito y cuando volvieron se dieron cuenta que les habían vendido todo el manga . . . Así lo recordaba él. También habló de
su rata. No olviden preguntarle por la rata . . .
Pellejero concluía : “No pienses en el cómic para llegar a vivir de ello, piensa en el cómic como un medio para expresarte”.

UN COMENTARIO de Kanon 5
“Yo estuve allí y me lo pase genial. Boldú es un cachondo y las anécdotas de Roca... para partirse.

Boldú, Pellejero y Roca en la Mostra de Valencia

 

Publicada en:
http://jenesaispop.com/2011/04/04/el-guion-de-una-pelicula-porno-en-sexo-amor-y-pistachos/
Fecha: 4 Abril 2011
Texto: Sr. John

La primera palabra del abecedario de la novela gráfica debería ser “autobiográfico”. Conocidas son ‘Fun Home’ de Alison Bechdel, ‘Maus’ de Art Spiegelman, ‘Epiléptico’ de David B., ‘Persépolis’ de Marjane Satrapi, ‘Un zoo en invierno’ de Jiro Taniguchi o las obras de Michael Rabagliati en el extranjero. En nuestro país una de las mayores referencias que cultivó este género la encontramos en ‘Paracuellos’ de Carlos Giménez y en la actualidad en Ramón Boldú.

Nacido en la comarca leridana de la Segarra, Ramón Boldú (1951) reside desde muy pequeño en Barcelona. A los diecisiete descubre a ‘El Hombre Enmascarado’ y publica sus primeros chistes en periódicos locales, desarrollando su carácter personal a través de un humor ácido, desinhibido e irreverente, estilo presente desde sus inicios en la serie ‘Los sexcéntricos’ (de la revista de destape Lib en plena transición política) y más tarde en las ediciones de ‘Bohemio pero abstemio’, ‘Memorias de un hombre de segunda mano’ y ‘El arte de criar malvas’. Boldú relata sin escrúpulos sus divorcios, la vuelta a casa de los padres con su hijo adolescente o los rollitos para olvidar la ruptura y no sentirse solo. Historias íntimas que más de una bronca le han costado a Boldú con alguno de sus amigos.
En ‘Sexo, amor y pistachos’ encontramos las peripecias de un guionista contratado para ‘The Uranus Experiment’, la película de Private rodada en el 2000 y ganadora en el Festival Porno de Berlín del mismo año. En el rodaje solo se habla inglés y nuestro protagonista se ve en la obligación de contratar a su hijo, con apenas 18 años, para hacer de traductor. El asunto es detallado con la misma inmediatez que cualquier colega nos cuenta sus batallas diarias, sin cursilerías, sin recursos narrativos abrumadores y sobre ilustraciones que sin ser apabullantes logran desde los primeros cinco minutos perlas de humor que se van sucediendo, alimentando las ganas de futuras entregas “autobiográficas”.

 

“Boldú ha realizado un hilarante tebeo titulado “Sexo, amor y pistachos” (Astiberri) por el que ha obtenido merecidamente los premios al mejor guión y al mejor dibujo de historieta de humor.”

27 marzo 2011
XXXIV Premios Diario de Avisos 2010

 

Los 40 años de franquismo impusieron la doble moral de una religión que, como todas, basa parte de su ideario en el sexo, pero en todas las acepciones negativas que se pueden sacar (haciendo difícil distinguir como sería nuestro comportamiento si no nos pesa esta moral, sobre todo en cuanto al
sexo, considerado la mayor obscenidadhumana, muy por encima de la muerte y
la violencia). Ramón Boldú nos da algunas pistas con sus obras, la última de las cuales acaba de sacar Astiberri: Sexo, amor y pistachos, también autobiográfica, como las aparecidas anteriormente en esta editorial.
Nos cuenta cómo fue uno de sus trabajos más peculiares: el año 2000.
Fue contratado por Private para hacer el guión de una película porno. Así y todo, el autor evita recrearse en los temesmés morbosos y se centra en las relaciones que se establecen entre los diferentes protagonistas del cómic.
Curiosamente, la portada reproduce una viñeta interior, un momento de la filmación de la película, con los actores en pleno trabajo y el hijo de Ramón aguantando la claqueta. La actriz lleva un bañador casi transparente en la portada, y si se compara con a viñeta interior se ve que es un añadido, a modo de autocensura.
Un ejemplo de lo que decía en la introducción, que se perdona porque realmente
no se trata de un cómic erótico.

Jaume Salvá i Lara
19 Marzo 2011 DIARI DE BALEARS

 

Publicada en: http://www.edicionesglenat.es/comicsario/?p=1927
Fecha: Marzo 2011
Autor: Hernán Migoya

RAMÓN BOLDÚ: MI CANDIDATO AL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS

He decidido que como este año no se ha propuesto aún a ningún autor de cómic para que reciba un Premio Príncipe de Asturias, voy a lanzar esta plataforma de un solo pie (yo) para proponer al insigne Ramón Boldú como candidato.
Boldú acaba de lanzar una nueva novela gráfica, Sexo, amor y pistachos, que no hace sino confirmar lo que llevábamos años sospechando: es el único historietista capaz de hacer converger los más variadísimos gustos lectores -por difíciles de contentar que sean-, desde los del esnob pro-post-algo más recalcitrante, pasando por los del crítico académico de gustos conservadores que necesita un pretexto social o moral para volcarse en defensa de un artista (pretextos que le permitan terminar de anquilosar el medio y empezar a vivir de subvenciones y el cuento institucional…), hasta finalmente los del ecuánime aficionado agradecido que sólo busca entretenimiento en el medio: Boldú nos gusta a todos.
Éstas son las razones principales que me llevan a candidatear a Ramón Boldú:
1- Boldú es un autor que no va de autor (lo cual, bien visto, ya dice todo en su favor).
2- Sexo, amor y pistachos reincide en su línea de reflejar, de forma amena y profundamente compasiva, los afanes y cuitas del ciudadano moderno -en este caso, él otra vez; junto a su disfuncional familia postulises-, retratado en medio de un marco extraordinario como es un rodaje porno. Esta novela gráfica, editada primorosamente por Astiberri y dotada del mejor y más desconcertante prólogo jamás incluido en un cómic autobiográfico, destaca además por lo humano de sus semblanzas, y confirman la extraordinaria comprensión de Boldú para con sus semejantes: como ya hiciera, también con solidez imperturbable y ternura a granel, en la hilarante El arte de criar malvas y en la fundacional Bohemio pero abstemio.
 3- No está afiliado a ninguna etiqueta estética, antigua o moderna, y todas sus historias son suyas; cultiva la crónica autobiográfica, pero no pertenece a mi generación -ni a la subsiguiente- de niñatos bobos y hastiados que no tienen nada que contar: ¡su vida siempre es divertida!; dibuja raro, pero ha dibujado raro toda su carrera, no es una impostura ante la nueva BD francesa o un guiño cómplice al muralismo mexicano.
 4- Nunca ha hecho bandera de ninguna ideología; ni ha hecho gala o manifestado abiertamente una militancia antimonárquica: por lo cual su proceder no sería incoherente aceptando este modesto Premio.
5- Es buena persona.
A ver si conseguimos que Sara Carbonero grabe un vídeo apoyando su candidatura y ya estamos en marcha…

Hernán Migoya

 

Comentarios sobre la propuesta anterior:

Sin duda Boldú, en mi opinión, es de los que cuenta cosas autobiográficas mas interesantes y pionero en nuestro país en eso de contar cosas que le han sucedido en cómic, algo que ahora parece tan de moda…
En el caso de Boldú, leyendo sus historias , vemos claramente eso de que la realidad supera a la ficción, si sus comics fuesen ficción, posiblemente diríamos que todo eso que le pasa al personaje no puede pasarle a una misma persona, desde luego si empiezas a leer una de sus historietas no puedes dejar de hacerlo, además lo acompaña de un dibujo siempre fresco , enérgico, que lo leamos en la decada que lo leamos siempre parece que estemos ante un autor de ventipico años…
He de confesar que la primera vez que ví sus dibujos en “el Víbora”, con aquel color como pintado a ceras, me echó un poco para atrás, pero tras tiempo de leer sus historias, me fue gustando también esa línea de dibujo , ideal para contar esas historias, y que aunque viendo sus páginas dé la impresión de que puede ser fácil dibujar así, no es fácil en absoluto , para mí salvando las distancias estilísticas Boldú tiene eso especial que tenían las paginas de Vázquez, que con cuatro lineas son capaces de relatarte situaciones, expresiones muy logradas…
Así, que estoy de acuerdo en que
Ramon Boldú reciba todos los premios habidos y por haber por esto de hacer tebeos…
Moderntime

Lo firmo y suscribo, o viceversa. El Príncipe de Asturias y, si menester fuere, el de Gerona y el de Viana para que, con él mismo, compongan una a modo de escuadra de honor.
Antonio Diego Duarte Sánchez

Moderntime y Antonio Diego Duarte: ¡así me gusta! ¡Qué bonito sería que Boldú recibiera ese Premio y luego lo contara en su próxima novela gráfica!
Migoya

 

“El veterano Ramón Boldú es el gran patriarca a descubrir por la novela gráfica española. Después de contarnos en sus títulos anteriores su descacharrante vida sentimental y profesional durante los años en los que trabajó en la mítica revista erótico festiva de los años de la Transición “Lib”, ahora en “Sexo, amor y pistachos” (horrible título y horrible portada, todo lo demás es magnífico), nos dibuja su experiencia en el rodaje de una peli porno.
Boldú es un narrador espléndido con un estilo personal que cultiva desde hace décadas y que hoy resucita más moderno que nunca, por su espontaneidad y su desfachatez. Tiene mucho que contar, y lo cuenta en primera persona y con humor. Es un grande, y por eso ya va siendo hora de reconocerlo.”

Santiago García,
Febrero 2011. ROCKDELUX

 

“Si hay un autor español carente de cualquier inhibición a la hora de desnudar sus propias miserias es Ramón Boldú. Fue todo un pionero en el terreno de la autobiografía, dado que publicó sus primeros recuerdos personales en “Bohemio pero abstemio” durante 1991 y ha venido haciéndolo de forma irregular hasta la fecha. Es por ello que Astiberri publica un nuevo libro con sus atípicas tribulaciones, titulado: “Sexo, amor y pistachos”.
El dibujante catalán rememora en estas páginas la ocasión en que fue contratado para escribir el guión de una película porno. Desfilan por las viñetas del álbum los más estrafalarios e impresentables personajes y en medio de tan atípicas peripecias se suceden numerosas anécdotas que van de lo estrambótico a lo bochornoso. Boldú refleja sin pudor alguno la cotidianidad o los problemas de familiares, amigos y conocidos pero, sobre todo, desgrana con total descaro sus propias experiencias sexuales, episodios que oscilan entre lo risible y lo patético sin excluir un ápice de reflexión.”

Yexus,
21 febrero 2011 EL DIARIO MONTAÑES

 

Publicada en: El Periódico
Fecha: 7 febrero 2011
Autor: Ramón De España (en su columna IDEAS)

Sexo, amor y pistachos

No es la primera vez que les hablo de Ramón Boldú y algo me dice que no será la última, pues tan atrabiliario personaje no deja de dar a la imprenta capítulos y más capítulos de su ajetreada existencia, convertidos en tebeos (o novelas gráficas). Boldú ha optado por el cómic autobiográfico y ha convertido su vida en su obra, sin alterar prácticamente nada y sin miedo al que dirán. Tanta sinceridad le ha llevado a enfrentarse a algún contratiempo, pero eso no es algo que le quite el sueño. Y además, como el mismo dijo en cierta ocasión: "Releyendo mi obra, a punto he estado a veces de ponerme una querella a mí mismo".
Tras El arte de criar malvas y Bohemio pero abstemio. Memorias de un hombre de segunda mano, Astiberri le publica ahora Sexo, amor y pistachos, o el paso de Boldú por la industria del porno, ayudado por su hijo de 18 años, al que reclutó como intérprete porque él no habla ni papa de inglés. En teoría, la prestigiosa empresa del ramo Private, con sede en Sant Cugat, le contrató como guionista, pero en la práctica acabó de chico para todo en el rodaje, especializándose en le arte de hacer café. Esta es la parte, digamos, alegre del libro, que cuenta historias paralelas de un patetismo atroz. Boldú llena el escenario con sus padres, sus hijos y sus exmujeres, presentados con una óptica fatalista pero hasta cierto punto amable; la dinamita la reserva para una exnovia y un amigo a los que, tras leer Sexo, amor y pistachos, nadie les podrá reprochar que dejen de dirigirle la palabra. Y sí, dan grima, pero son los personajes más sólidos del libro. Y no, no es que Boldú se cebe en ellos, sino que se limita a mostrarlos como los ve.
Que es lo que hace consigo mismo, socializando la desfachatez: el Boldú de estas páginas es un jeta, un irresponsable, un tarambana y un buscavidas que parece haber venido al mundo a veranear. Pero este eterno adolescente exhibe, asimismo, una lucidez brutal, hacia dentro y hacia fuera, y sus tebeos autobiográficos acaban dejando una impresión agridulce en el lector: quien, como se descuide, acabará compartiendo su visión del mundo, según la cual todo, absolutamente todo, es un disparate monumental que no merece ser tomado en serio.

 

Publicada en :
http://santiagogarciablog.blogspot.com.es/2011/02/es-duro-ser-humorista.html
Fecha: 1 febrero 2011
Texto: Santiago García

ES DURO SER HUMORISTA

Dudo mucho que los tiempos estén cambiando. En mi opinión, este año sólo dos tebeos podrían aspirar seriamente al Premio Nacional (ya que estamos hablando de premios), el Arroz pasado de Juanjo Sáez y el Sexo, amor y pistachos de Ramón Boldú. Pero ninguno de los dos lo va a ganar. Es imposible: no sólo son outsiders, dibujan feo y hacen historias reales sobre la vida real con personajes reales, sino que además -y eso los condena definitivamente- hacen HUMOR. Lo siento, chicos. Ahora mismo no se me ocurre quién os va a ganar, pero alguien surgirá, seguro.

 

“Ramón Boldú se ha especializado definitivamente en el género de la autobiografía, un terreno que domina a la perfección. Boldú nos sorprende otra vez con un nuevo tebeo de sus confesiones vitales. En “Sexo, amor y pistachos” nos cuenta como es contratado por Private como guionista de una película porno. Sus divertidas andanzas a lo largo del rodaje del film son verdaderamente antológicas. Ahora tendremos que esperar unos cuantos años para que Boldú viva nuevas aventuras que materialice, de seguro, en un nuevo libro autobiográfico.”

Manuel Darias,
19/12/2010 DIARIO DE AVISOS

 

Publicada en:
http://www.jirotaniguchi.com/2010/12/sexo-amor-y-pistachos-de-ramon-boldu.html
Fecha: 19 Diciembre 2010
Texto: José-Antonio Gómez-Hernández

SEXO, AMOR Y PISTACHOS, de Ramón Boldú

Sexo, amor y pistachos, de Ramón Boldú, es una más de las  divertidas historias autobiográficas del autor. En ella, como siempre, cuenta con naturalidad y desenfado un capítulo de su vida, cuando tuvo que hacer de guionista en una película porno, contando con su hijo como traductor. A lo largo del cómic nos cuenta varios episodios pasados y presentes de su vida.
Sobre todo sorprende la facilidad con la que cuenta detalles reales de su familia, pareja o amigos, lo que ha sido una constante en los cómics de Boldú, junto a la falta de pudor para contarnos sus experiencias amorosas y sexuales, y a través de ellas su evolución personal.
Soy incondicional de este autor -con padre bibliotecario pero poco receptivo a los vaivenes de su hijo- desde que me encontré saldados sus primeros cómics autobiográficos. Desenfadado, explícito y capaz también de reirse de sí mismo, muestra los enredos de la vida cotidiana, lo que supuso la época de la Transición en los cambios de formas de vida....

 

Publicada en:
http://www.lacarceldepapel.com/2010/12/03/sexo-amor-y-pistachos/
Fecha: 3 Diciembre 2010
Texto: La Cárcel de Papel

SEXO, AMOR Y PISTACHOS

Que sí, que el tebeo autobiográfico es cojonudo y que autores como Rabagliatti, David B y demás hacen verdaderas virguerías en él, pero me perdonarán ustedes que diga, así como quien no quiere la cosa, que las entregas autobiográficas que espero con más ganas son las de Ramón Boldú. Porque sí, porque este hombre tiene la capacidad imposible de transformar la escena más delirante y esperpéntica en algo normal y cotidiano. Que da igual que esté hablando de los problemas de una sumisa con su amo, de los aconteceres y dificultades del rodaje de una película porno en el que tiene que meter a su hijo de traductor o de la pérdida del espíritu hippie de los 70, que al final es un relato veraz de la vida que nos rodea dibujado con litros y litros de mala leche –y me perdonarán la expresión, hablando de películas porno- que, paradójicamente, aportan sentido común a un mundo donde parece que no existe. Y eso, oigan, sin perder ni un ápice de su capacidad de hacernos reír aplicando aquél famoso “tiemble después de haber reído” porque, al final, nos estamos riendo de la triste realidad que nos rodea, a saber, que estos romanos están locos.
Menos mal que nos queda Boldú y su Sexo, amor y pistachos para recordarnos que en esta vida, lo importante, lo realmente importante, es vivirla hasta el último minuto. No se lo pierdan (3).

 

Publicada en:
http://blogdecomics.blogspot.com.es/2010/12/resena-sexo-amor-y-pistachos.html
Texto: Ricardo Mena
Fecha: 17 noviembre 2010

Reseña: Sexo, amor y pistachos
Ramón Boldú vuelve a la carga con un tebeo sobre su etapa como "guionista" de una película porno de Private.

The Uranos Experiment es una de las películas más famosas de Private. Rodada en el año 2000, mostraba por primera vez porno en gravedad Cero. Lo que muchos no sabían es que Ramón Boldú fue contratado como guionista de la película, aunque al final, terminó sirviendo cafés a todo el mundo ya que no hablaba inglés.
Además, se llevó a su hijo de 18 años al rodaje a que le hiciera de interprete.

Este es, a grandes rasgos, el argumento del nuevo trabajo de Ramón Boldú, "Sexo, amor y pistachos", donde se muestra en muy buena forma, con su habitual maestría a la hora de realizar un tebeo autobiográfico lleno de humor.

Las desventuras de su época como guonista en Private no será lo único que nos cuente en este comic, ya que mientras, revivirá una vieja relación del pasado, tendrá que mejorar la educación y relación con sus hijos, otro de sus matrimonios se irá al traste y conoceremos la doble vida del profesor de música de su hijo , a la postre detonante de toda esta aventura.

No nos cansaremos de decirlo, Boldú es un autor de comics que, de haber sido norteaméricano, lo tendríamos subido en un pedestal. Sus tebeos son magistrales, y pocos en España se acercan a su nivel en el género autobiográfico, del que es precursor, y en el que no le avergüenza mostrarse tal como es.