Publicado en: http://www.eslahoradelastortas.com/resena-de-la-voz-que-no-cesa-vida-de-miguel-hernandez/
Fecha:  1 octubre, 2017
Texto: Alain Villacorta "Laintxo"

(Resumen)

Reseña de La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández

Ya son 75 los años que hace que nos dejó Miguel Hernández y para la ocasión Astiberri nos trae una nueva edición ampliada de La voz que no cesa, obra en la que Ramón Pereira y Ramón Boldú repasan la vida y la obra del llamado poeta del pueblo, y que publicó originalmente EDT en 2013.

Desde su presidio y a través del diálogo con un gorrión es como el propio Miguel Hernández nos cuenta su vida cuando está próxima a terminar. En un inicio que mezcla su poema, El rayo que no cesa, con su cuento inacabado, El gorrión y el prisionero, asistimos a su vida desde su nacimiento en una familia de cabreros de Orihuela hasta sus últimos días preso y enfermo.

Ramón Pereira mezcla para La voz que no cesa dos de sus pasiones: los cómics, medio donde ya había escrito guiones en revistas Gothiclands, Boom o La Cripta, y la poesía, género que también cultiva con el grupo Taula Cabish en títulos como Trece puertas y Versolabios y espaminostas o ya en solitario con el recopilatorio Hachís (Poesía 2005-2011). Por otra parte Ramón Boldú es un veterano del cómic autobiográfico y pionero en España y son bien conocidos títulos como Los sexcéntricos, Bohemio pero abstemio o Sexo, amor y pistachos.

La voz que no cesa evidencia un exhaustivo trabajo de documentación y no sólo en lo que se refiere a la vida del poeta, sino a todo su entorno y sobre todo a cómo se ensambla su obra en cada una de sus periodos vitales, haciendo encajar algunos de sus poemas en momentos concretos con una destreza y sensibilidad excepcional. Seremos testigos también de cómo este soñador humilde se codeaba con Pablo Neruda, Vicente Aleixandre o Juan Ramón Jiménez, pero también del ninguneo por parte de Lorca y otras figuras de la literatura. La voz que no cesa también habla de la guerra y nos ilustra a un cabrero romántico cuyas ideas republicanas surgen del corazón.

No obstante, tanto esa especie de ingenuidad maravillosa como los hechos más trágicos de su vida están tratados con una especie de equidad distante casi infantil que genera una sensación de desconcierto. Por un lado el libro tiene un trasfondo profundamente infausto, con páginas sembradas de calaveras, muertes de amigos o penurias económicas, pero casi caricaturizados, dulcificados y distanciados de la emotividad del lector. La voz que no cesa aborda la política, la muerte, la guerra, el sexo y otros temas intrínsecamente adultos y sin embargo todo sucede muy rápido, como todo seguido y sin consecución lógica evidente, de nuevo simplificado como en un relato infantil.

Tal vez el dibujo de Boldú pueda también tener algo que ver en la extraña sensación que produce la lectura de este libro. Ramón Boldú es heredero del underground americano y en su propia estética hay una profunda estilización tanto a nivel puramente visual como narrativo. Cuando en otras ocasiones este tipo de simplificaciones nos acerca a una expresividad más pura, en esta ocasión crea una especie de uniformidad, una distante ausencia de expresión que puede llegar a impedir entrar sentimentalmente en el tebeo.

Contrasta este hecho con los momentos donde se corta la narración para ilustrar un poema, en los que el dibujo de Boldú se mueve en un terreno simbólico a todas luces mucho más evocador que el resto de escenas.

Sin duda, La voz que no cesa es un profundo trabajo de memoria histórica y homenaje a Miguel Hernández, que alterna no pocas aunque dispersas genialidades narrativas con un tratamiento de la historia que puede llegar a crear una desconcertante distancia emocional.

 

Publicado en Le monde diplomatique, num 264. Octubre 2017
Fecha:  1 de Octubre, 2017
Texto: Marc Pastor i Sanz


La voz que no cesa, vida de Miguel Hernández

Coincidiendo con el 75º aniversario de la muerte de Miguel Hernández, Astiberri publica una nueva edición ampliada de la biografía del poeta oriolano. Esta incluye nuevas escenas de la dura vida carcelaria y del maltrato médico con el que el régimen de Franco acabó con su vida sin tener que fusilarle. Se trata de una cuidada edición que corre pareja a la pasión que transmiten los autores en esta obra.

Toda buena novela gráfica se distingue antes que nada por su ambición artística y literaria, pero cuando se trata de la biografía de tan insigne escritor, la obligación es doble. De este modo lo han entendido Boldú y Pereira, quienes aceptan el reto a todos los niveles y consiguen salir airosos del mismo.

Aciertan en el tono, tan alejado de lo hagiográfico, hasta ser incluso crítico, como de lo solemne, atado al azar de la vida, con sus momentos cómicos y trágicos. Plantean un guion y un estilo clásico de narración gráfica que agiliza la lectura. Sin embargo, lo hacen a partir de la obra de Miguel Hernández, consiguiendo que la misma se filtre tanto en la estructura del relato como en los textos y los dibujos, con absoluta fluidez.

Por buscar una pega, y puestos a ampliar la obra, echamos en falta algo más de contenido político que explique el comportamiento del "poeta del pueblo" y su compromiso antifascista. Quede claro: La voz que no cesa es un homenaje honesto y sentido, pero antes que nada es una excelente novela gráfica.

 

Publicado en: https://historiaycomic.wordpress.com/2017/09/11/la-voz-que-no-cesa/
Fecha:  19 septiembre, 2017
Texto: David Fernández

La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández, de Ramón Boldú y Ramón Pereira (Astiberri)

Miguel Hernández es uno de los grandes nombres de la literatura española del siglo XX. Como la de tantos otros grandes artistas y literatos, su vida quedó profundamente marcada por la Guerra Civil. Sus orígenes humildes, su prematura muerte y su fantástica obra poética lo convirtieron en una figura prácticamente legendaria. Ramón Pereira y Ramón Boldú crearon en 2014, con la desaparecida editorial EDT (Editores de Tebeos) esta biografía en forma de cómic. Con motivo del 75 aniversario de la muerte del poeta, y en esta ocasión de la mano de Astiberri, han ampliado la obra para incluir algunas escenas trascendentes que no tenían cabida en la edición original. Con prólogo de Joan Manuel Serrat, La voz que no cesa es una manera inmejorable de acercarse a la vida y obra del poeta de Orihuela.

El cómic de Pereira y Boldú recorre los 31 años de vida de Miguel Hernández, dedicando especial atención a su formación, a los conflictos con su padre, a su vida amorosa y a sus relaciones con otros intelectuales en sus estancias en Madrid. La sucesión de anécdotas, muy bien enlazadas, permite a los autores retratar la evolución personal del protagonista, al tiempo que describen el contexto en el que surgió un artista de su talla. La Orihuela de principios de siglo era un buen ejemplo del atraso y la desigualdad que dominaban la España rural de la época. Miguel Hernández pudo asistir a la escuela tan solo unos pocos años, ya que la prioridad de su padre era que colaborara con la economía familiar haciendo de pastor de cabras.  Pese a ello, el amor de Miguel por la poesía y por el teatro hicieron de él un gran lector. Y con el tiempo, un gran escritor.

Poco a poco fue entrando en contacto con el pequeño mundo de la cultura local. Colaboraba con revistas literarias e incluso llegó a ganar algún premio. Sus amigos le ayudaban económicamente y el religioso Luis Almarcha trataba de impulsar su carrera. El poeta oroliano, no obstante, tenía un objetivo claro: viajar a Madrid y labrarse allí una sólida trayectoria literaria. Cuando consiguió visitar la capital, el 31 de diciembre de 1931, gracias a diversos contactos, tuvo la ocasión de conocer a buena parte de los grandes nombres de su tiempo: Vicente Aleixandre, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca… Las dificultades económicas le impidieron seguir en Madrid y se vio obligado a volver a Orihuela, pero a pesar de todo esta experiencia fue muy enriquecedora y le permitió dar un gran impulso a su obra.

Eran tiempos muy convulsos para España y Miguel tenía muy claro su posicionamiento político, siempre al lado de los desfavorecidos. Cuando el golpe de estado del 18 de julio de 1936 dio inicio a la Guerra Civil, se alistó en el bando republicano y mostró de nuevo su compromiso. Durante el conflicto bélico llevó a cabo diversas funciones, desde comisario político a soldado raso. Su consideración como uno de los referentes culturales de la República y su pertenencia al Partido Comunista lo llevaron a Moscú durante el Festival de Teatro Soviético. A su vuelta, le asignaron la labor de acompañar al frente a los soldados e infundirles valor mediante sus escritos y sus arengas. Allí conoció la verdadera naturaleza de la guerra, pero el contacto directo con quienes se sacrificaban por unos ideales hizo que su compromiso político se mantuviera inquebrantable.

Al finalizar la guerra, buena parte de los intelectuales españoles se exilió a Francia o a América, pero Miguel Hernández volvió a Orihuela a los brazos de su amada Josefina. Allí, tras intentar vivir de forma más o menos clandestina, fue detenido y encarcelado. Fue condenado a muerte, pena que le fue conmutada, pero su precaria salud le impediría volver a vivir en libertad. Ramón Pereira y Ramón Boldú han estado particularmente acertados con el tratamiento que han dado al encarcelamiento del poeta. Pese a lo indigno de la situación, han conseguido retratar a un Miguel Hernández que conserva intacta su humanidad hasta el final de sus días.

Uno de los aspectos más interesantes del cómic es la inclusión de parte de la obra poética del protagonista en el relato. No solo los autores han recreado las situaciones en las que los poemas o las obras de teatro fueron compuestas, sino que han conseguido que tengan un papel narrativo destacado. Algunas de sus obras más conocidas, de hecho, tienen un papel fundamental en el cómic: la elegía a su gran amigo Ramón Sijé, Perito en lunas o El rayo que no cesa, evidente inspiración para el título del cómic.

A nivel gráfico el trabajo de Boldú es excelente. Consigue adecuar su dibujo tanto al costumbrismo con toques humorísticos que recorre gran parte de la obra como a la acción y el dinamismo de la guerra. Las composiciones de página están muy trabajadas, no solo a nivel de viñetas, también con la rotulación y el uso de los textos de los poemas de Miguel Hernández como elementos narrativos. Es destacable asimismo el toque caricaturesco de los personajes, especialmente cuando hacen su aparición los grandes personajes literarios que intervienen en el relato.

El género biográfico tiene un largo recorrido en el cómic, ya que es una puerta de entrada inmejorable a la vida de personajes históricos trascendentes. En el caso de La voz que no cesa, dos aspectos lo convierten en una obra redonda: por un lado la propia vida de Miguel Hernández, llena de momentos dignos de ser narrados; y por el otro, la perfecta mezcla de vida y obra que han conseguido crear Pereira y Boldú. Relatar la vida de un poeta que vivió una época tan convulsa es interesante, pero si además, sin perder fluidez, se consigue incluir su obra poética, el trabajo adquiere un nuevo valor. Una gran manera de conmemorar el 75 aniversario de la muerte de uno de los más grandes escritores del siglo XX.

 

Publicado en: http://www.lavanguardia.com/vida/20170917/431363171931/el-comic-la-voz-que-no-cesa-recupera-el-drama-del-miguel-hernandez-preso.html, en
https://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2017-09-17/el-comic-la-voz-que-no-cesa-recupera-el-drama-del-miguel-hernandez-preso_1316939/ y en
http://www.diarioinformacion.com/cultura/2017/09/18/comic-recupera-drama-miguel-hernandez/1936885.html
Fecha:  18 septiembre, 2017
Texto: Pilar Martín

El cómic "La voz que no cesa" recupera el drama del Miguel Hernández preso

Fruto de las casualidades, el recuerdo de Julio Oca "Petete", el hijo de uno de los presos que estuvo junto al poeta Miguel Hernández en la cárcel, ha hecho que el cómic "La voz que no cesa" de Ramón Pereira y Ramón Boldú tenga un "testimonio de viva voz" que lo enriquece respecto a su primera edición.

Con motivo del 75 aniversario de la muerte del poeta de Orihuela (Alicante), la editorial Astiberri ha publicado esta nueva edición, un nuevo volumen de 140 páginas revisadas y ampliadas respecto al que en 2013 sacó la desaparecida editorial EDT, que se despidió con este título, por lo que conseguir un ejemplar se convirtió en tarea imposible para los seguidores del cómic y del poeta.

Pero ahora ha regresado con varias novedades que lo engrandecen, como un cambio en el color -se ha suavizado el negro- y una ampliación del contenido: el testimonio de Julio Oca, "Petete", hijo de Eugenio Oca, compañero de cárcel de Miguel Hernández, además del autor de los dibujos que acompañan los dos cuentos que el poeta escribió a su hijo y del dibujo del propio Hernández muerto.

"'Petete' lo conoció cuando era niño y visitaba a su padre en la cárcel y me contó una serie de historias que dibujé por si en el futuro había una segunda edición del cómic", cuenta a Efe Boldú sobre este encuentro que cuatro años después se ha visto reflejado en viñetas.

"La última parte del primer cómic, la de su estancia en la cárcel, quedaba muy corta, pero conocí de viva voz -a través de "Petete"- todo el drama que vivía dentro, sobre todo porque no le dejaban ver a su hijo por no estar casado con su mujer", ha destacado el dibujante catalán (Tarroja, Lérida, 1951), exdirector de El Víbora y autor de títulos como "El arte de criar malvas".

Pero en "La voz que no cesa" Boldú lleva a las viñetas también la recreación de otros instantes de la vida de Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942) que guardan similitud con la suya propia. Como el hecho de que el padre de Miguel Hernández no quería que su hijo fuera poeta.

"Mi padre no le veía futuro a que me dedicara al cómic, no creía que pudiera ganar dinero con este oficio, y esas conversaciones que tuve con él las he utilizado porque creo que no se diferenciaban mucho con las que Miguel tuvo con su padre", ha confesado.

Con esta biografía, el cómic vuelve a dejar claro que se ha convertido en una de las mejores disciplinas para afrontar el género biográfico, tal y como lo han demostrado otras obras recientes que han abordado la vida de Federico García Lorca, Frida Kahlo o Van Gogh.

En este sentido, según Boldú, la explicación está en que como los dibujantes de cómic se "parecen mucho" a los escritores, pintores o cineastas son capaces de ver la "lucha" que han tenido que librar para pasar a la Historia.

Pero también encuentra otro motivo de este aumento en el número de cómics biográficos: "Antes los dibujantes de cómic estábamos a expensas de una editorial que era la que nos decían lo que teníamos que hacer, y ahora tenemos libertad total, como cualquier escritor, para contar lo que queramos, nadie nos obliga nadie. Y el fruto de esta libertad es lo que está pasando ahora".

Con un continuo diálogo entre la libertad y la opresión, la obra regresa con la misma intención que Boldú y Pereira tuvieron desde su nacimiento, que no es más que difundir la historia de este poeta pastor entre los alumnos de secundaria de España.

 

Publicado en: http://www.lacasadeel.net/2017/09/resena-la-voz-no-cesa-vida-miguel-hernandez.html
Fecha:  17 septiembre, 2017
Texto: Mario Moreno

Reseña de ‘La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández’

La primera mitad del siglo XX, con todos sus cambios y conflictos, dio lugar a uno de los períodos más ricos de la literatura española. Varios grupos de escritores buscaron innovar en formas y contenidos, y así tenemos a las llamadas Generación del 98de 1914 o del 27. Todas ellas sirvieron de inspiración y prepararon el camino para el gran artista del siguiente movimiento literario, la Generación del 36. Hablamos de Miguel Hernández.

La importancia de este autor, llamado ‘el autor del pueblo’, y su influencia son notables. Un ejemplo de de su relevancia es que el prólogo esté hecho por Joan Manuel Serrat. Este prólogo merece ser leído, como mínimo, dos veces (antes de leer la obra y después) para llegar a entender cada una de las palabras que nos transmite el cantautor, actor, escritor, y más, quien confiesa haber puesto música a más de un poema de Hernández. Según dice en el prólogo:

Lo hice porque en sus versos encontré argumentos que quería contar, escritos con las palabras con las que me hubiera gustado decirlo. Poeta fundamental en la lírica española contemporánea y hombre, como diría Machado, en el mejor sentido de la palabra bueno.

Como bien dice en la portada, esta novela gráfica explica la vida de Miguel Hernández (1910 – 1942) con el guion de Ramón Pereira y Ramón Boldú y los dibujos de Ramón Boldú. El relato inicia 1940 en el Reformatorio para adultos de Ocaña, en Toledo, con Miguel Hernández encerrado en una celda y el poema ‘El rayo que no cesa’, un soneto que expresa los sentimientos del poeta en ese momento, junto a él. Tras esto, empieza a hablar con un gorrión, quien se convertirá en su interlocutor. Por la situación en la que se encuentra el protagonista, sabemos que es una historia contada ‘in media res’, es decir, inicia en un punto, explica lo que pasó hasta ese momento y se cuenta qué ocurre después.

El relato del autor se remonta hasta su infancia, donde conocemos a un Miguel Hernández nacido en un pequeño pueblo de Alicante. Desde su infancia debe luchar contra su padre para seguir la llamada de la literatura. El desarrollo de la historia es bueno y sólido, ya que se sustenta en el deseo del protagonista de crecer como artista, viajar y lograr una estabilidad económica con su poesía como base. Estos deseos son los que mueven al protagonista y, de alguna manera, consigue alguno de estos objetivos.

Con la evolución de la trama, como es lógico, Miguel Hernández conoce a artistas de renombre como son Pablo NerudaVicente Aleixandreo Juan Ramón Jiménez. Estos encuentros están bien contextualizados pese a que algunos parecen demasiado fortuitos como para ser verosímiles. Al final de la obra, vemos a un hombre honesto y firme en sus creencias, dispuesto a morir por ellas.

El dibujo sin color de Ramón Boldú, pese a poder parecer algo simple en un principio, resulta digno de admiración. Los gestos y rostros que concede el artista a los personajes son sin duda de lo mejor, destacando la página ocupada por la reacción de Miguel Hernández a una noticia fatal. Otro punto que destaca es la inclusión de detalles como calaveras o constantes malos augurios que ponen un tono pesimista a la obra, algo que está presente desde ese inicio en el que Miguel Hernández explica su historia en una celda. Un ejemplo de estos detalles lo vemos en el comienzo del capítulo dos, al ser una calavera quien da la introducción a los hechos que se desarrollarán.

La historia está formada por capítulos que sirven para marcar las etapas de la vida del protagonista, omitiendo en el lapso de capítulos información que no aportaría nada a la historia. Un ejemplo de esto puede ser el primer capítulo en el que vemos el paso de Miguel Hernández de niño a joven. A lo largo de cuatro capítulos se desarrollan los hechos que llevan al poeta hasta la situación que vemos al inicio de la obra, sirviendo el quinto y último capítulo para explicar el final de la vida de Hernández.

Lo que destaca de Miguel Hernández es su poesía, por lo que sería una auténtica locura crear una obra explicando su vida sin escribir ningún verso suyo, y esto es algo que Ramón Pereira y Boldú tienen muy claro, ya que, a lo largo de las páginas, vemos una notable cantidad de versos del autor, además de adaptaciones de cartas. Vemos versos y no poemas enteros debido a la imposibilidad de introducir un texto de tal tamaño en las páginas, pero se logra que esta ausencia de ciertos elementos líricos relacionados con los versos mostrados no resulte extraña, sino todo lo contrario, queda acorde con la situación en la que se muestran.

Este tomo es una reedición de la obra que se publicó en 2013 en la que se han incluido páginas nuevas de su estancia en el reformatorio para adultos (una cárcel) y de los últimos días del poeta. La edición de Astiberri destaca por su calidad, ya que consta de 144 páginas en blanco y negro con unas hojas de muy buena calidad por 15€.

Por lo tanto, esta novela gráfica es una buena explicación por capítulos de la vida de uno de los grandes poetas españoles del siglo XX. En ella podemos entender cómo se sentía el Miguel Hernández a lo largo de su viaje con un dibujo realmente expresivo. Es un tomo destinado a aquellos aficionados a la literatura y las novelas gráficas que deseen descubrir (o redescubrir) a uno de los mayores poetas de España.


Publicada en:  Diario de Avisos (página 'Historieta')
Fecha: 17 septiembre de 2017
Texto: Manuel Darias

'La voz que no cesa?, biografía de Miguel Hernández realizada por Boldú y Pereria

(extracto)

Acaba de salir al mercado La voz que no cesa, una edición ampliada de la biografía en cómic de Miguel Hernández (Orihuela, 1910-Alicante, 1942), presentada por Astiberri con motivo del 75 aniversario de la muerte del malogrado poeta …

… en esta nueva edición se incorporan ocho páginas originales con imágenes de la estancia de Miguel en la cárcel, entre las que se incluyen su dramática muerte, acontecida sin recibir una atención hospitalaria con la que tal vez hubiera salvado la vida. El tebeo tiene un cuidado texto de Ramón Pereira (Barcelona, 1980) y de Ramón Boldú (Tarroja, Lérida, 1951) que, sazonado por escogidas estrofas del poeta, es puesto en imágenes por el propio Boldú, un historietista que, al igual que me pasó con Kim en El arte de volar, me ha sorprendido por el abandono momentáneo de su característica vis cómica (aunque no del todo), para realizar una obra seria y muy bien trabajada.

"Después de dos años inmerso en la vida de Miguel Hernández - confiesa Boldú en el epílogo de la obra - ya le conozco bastante mejor. He descubierto que Miguel Hernández era un hombre positivo; los toques de humor que he añadido en este cómic intentan ilustrar este hecho"…

La muerte de Miguel

Después de que, gracias a Cossío, la pena de muerte a la que fue condenado en la postguerra le hubiese sido conmutada por treinta años de prisión, Miguel termina en el Reformatorio para Adultos de Alicante en donde enferma de tifus y tuberculosis. Muchas celebridades de entre las filas de los vencedores de la Guerra Civil como: Alfaro, el ministro Sánchez Mazas,… y el mismo Cossío, intentan sin éxito rescatarlo de la cárcel, en donde fallece acompañado de sus amigos el escritor Buero Vallejo y el dibujante Eusebio Oca. Por cierto, es el hijo de Oca el que cuenta a Boldú los últimos momentos del poeta y, basándose en ese relato y en los apuntes realizados por el dibujante en la cárcel, realiza luego las nuevas páginas que se incorporan a esta edición.

Recomiendo encarecidamente La voz que no cesa, uno de los tres mejores tebeos de este año (junto con Júpiter y la balada del norte). Se trata de una magnífica e instructiva biografía del gran poeta Miguel Hernández que era, ante todo, un hombre bueno, sincero e íntegro.

 

Publicado en: https://elpais.com/cultura/2017/09/07/actualidad/1504790065_900092.html
Fecha:  8 septiembre, 2017
Texto: Borja Hermoso

Miguel Hernández, viñetas para 'el poeta del pueblo'

La novela gráfica 'La voz que no cesa' reconstruye, en edición ampliada, la trágica vida del escritor muerto en 1942

No son los grandes conceptos ni las palabras sonoramente huecas lo que vertebra este libro sino el diálogo -con barrotes por medio- entre un escritor preso y un gorrión libre. Es el diálogo imposible pero real entre el poeta que olisquea la muerte con toda la dignidad del mundo y el pájaro al que el condenado pide que haga de mensajero de sus ideales y de su desgracia. Una conversación entre la libertad y la opresión, en suma. Miguel Hernández(Orihuela, 1910-Alicante, 1942) la plasmó en El gorrión y el prisionero, cuento inconcluso que más de 70 años después utilizaron el ilustrador Ramón Boldú y el guionista Ramón Pereira para contar La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández, un tebeo que recorre desde la infancia hasta la muerte del autor de Perito en lunas, el cabrero poeta, el poeta del pueblo.

La versión que acaba de llegar a las librerías de la mano de Astiberri Ediciones en este 75º aniversario de la muerte del escritor recupera, pero sobre todo amplía y enriquece, la publicada en 2013 por el desaparecido sello Editores de Tebeos. Boldú y Pereira, que tomaron en su día como referencias la propia obra literaria de Miguel Hernández y la biografía escrita por José Luis Ferris, han incluido ahora diversas escenas del drama carcelario del poeta prohibido por el fascismo, y han ampliado el segmento que trata de su agonía y muerte en el reformatorio de adultos de Alicante, hasta un total de nueve páginas suplementarias.

“Seguramente, si el personaje hubiese sido algún otro, no me hubiese animado a realizarlo”, reconoce Ramón Boldú, que en el momento en el que le propusieron el proyecto estaba inmerso en otro tebeo, sobre su propia vida. “Pero es que a Miguel Hernández le conocí allá por mediados de los 70 con su obra El rayo que no cesa y sin saber de su historia, me quedé impregnado de sus palabras y, desde entonces, sus versos ocupan un lugar preferente en mi alma, o en lo que sea que tengamos ahí dentro… así que me dije ‘Miguel Hernández sí, Miguel Hernández lo tengo que hacer”.

En un texto incluido en este volumen de 140 páginas, el guionista Ramón Pereira, por su parte, confía en que “esta obra divulgue aún más la extraordinaria calidad humana y literaria de este hombre que murió por sus ideales y nos dejó un legado de valentía, tesón y amor por la vida”.

El relato de La voz que no cesa es fiel al devenir del personaje como ciudadano, como poeta y como militante de la justicia social frente a los abusos. Pero se toma sus licencias. Boldú y Pereira parten, sí, de las vivencias de Miguel Hernández, tanto en sus alegrías literarias y sentimentales como en sus penas políticas: las que dieron con sus huesos en sucesivas cárceles (Huelva, Torrijos y Toreno en Madrid, Ocaña, Alicante…). También las relacionadas con la amistad, como la muerte de su íntimo amigo Ramón Sijé. A partir de ahí, la realidad sirve de base pero no de calco para la ficción, y algunas partes del libro, como las conversaciones entre Miguel Hernández y otros escritores como Neruda, Aleixandre, Lorca, Bergamín, Juan Ramón o Cossío durante sus viajes a Madrid, fueron pensadas y reconstituidas por los autores de este libro, que tampoco reniegan del humor a ráfagas como cuña de desenfado en una vida de tragedia.

Otra de las licencias provino de la propia experiencia de Ramón Boldú y de lo que él interpreta como cierta identificación con la vida de el poeta del pueblo: “Es que, como se ve en el libro, el padre de Miguel Hernández no quería que fuese poeta, y no lo quería porque pensaba que un poeta no podría ganar dinero. Y a mí me pasó igual: mi padre no quería que yo me dedicase al cómic, por la misma razón. Así que de ahí, de algunas conversaciones entre mi padre y yo, saqué cosas para las conversaciones entre Miguel Hernández y el suyo, que era cabrero… o entre él y su suegro, que era guardia civil y era muy bueno, como el padre de mi primera esposa, que era muy parecido”.

El libro no es solo otro ejemplo más en la incesante y reciente incursión del cómic en la vida de los grandes escritores (Proust, García Lorca, Rulfo, Thoreau, Cortázar...). Es también una propuesta literaria en sí, al constituirse -los autores lo tuvieron clarísimo desde el principio- en una breve pero intensa guía de lectura de la poesía de Miguel Hernández, incluyendo numerosas estrofas de sus versos entre viñeta y viñeta.

JOAN MANUEL SERRAT Y 'PERITO EN LUNAS'

La voz que no cesa presta una atención especial no solo al Miguel Hernández ya reconocido como gran poeta en las tertulias y círculos literarios de Madrid, sino también a sus primeros balbuceos como escritor. Y en concreto, al momento en que publica con la ayuda de sus amigos en 1933 su primer libro de versos, Perito en lunas. Un libro injustamente tratado y a veces casi olvidado, como recordaba Agustín Sánchez Vidal en su luminoso texto introductorio a la Obra completa de Miguel Hernández en Espasa (2010): “Las reseñas fueron escasas y no todas elogiosas. Miguel se queda desconsolado. Lo que más le duele es la acusación de mimetismo respecto a Góngora…”.

Perito en lunas, una clara declaración de intenciones que precede a los considerados poemarios decisivos del poeta, como El rayo que no cesa, Viento del pueblo o Cancionero y Romancero de ausencias. Perito en lunas, un libro que Joan Manuel Serrat describe así en su prólogo a La voz que no cesa: “Un puñado de poemas barrocos que traslucen su formación religiosa y en los cuales, bajo la solemnidad de las octavas reales y las metáforas gongorinas, subyace el poema del terruño provinciano del que se alimentó siempre el poeta pastor”.

 

Publicado en: http://www.zonanegativa.com/la-voz-no-cesa-vida-miguel-hernandez/
Fecha:  30 agosto, 2017
Texto: Diego García Rouco

La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández guionizada por Ramón Pereira y Ramón Boldú que también se encarga del dibujo se reedita este año, ya que es el 75 aniversario de la muerte del poeta. En una edición ampliada y en cartoné de la mano de Astiberri Ediciones dentro de su Colección Sillón Orejero. La anterior edición corrió a cargo de EDT en 2013.

Ramón Pereira es un guionista y poeta español nacido en 1980. Ha escrito guiones de cómic en las revistas GothiclandsBoom y La Cripta

Ramón Boldú es un dibujante español nacido en 1951. Es conocido por sus cómics de carácter biográfico como Bohemio pero abstemio. Memorias de un hombre de segunda manoEl arte de criar malvasSexo, amor y pistachosLa vida es un tango y te piso bailando y Los sexcéntricos. De la creación al calvario.

La voz que no cesa es la historia de un humilde cabrero que quería ser escritor, un poeta que vivió una vida corta pero intensa de superación frente a las adversidades del establishment literario, la guerra y su miseria. La vida de Miguel Hernández con sus alegrías y penas, sus miserias y desgracias…

La voz que no cesa trasmite verdad como todos los cómics de Ramón Boldú y a pesar de contar una historia muy dramática siempre quedan momentos para la sonrisa, con ese humor irónico que tiene toda su obra. Tal vez parece que la historia se aleja de sus temas habituales pero el más importante esta presente en toda la obra. Que no es otro que del de contar la historia para evitar que los poderosos la manipulen, que es algo que se lleva haciendo en este país desde hace casi 90 años. No es raro oír que Lorca murió en la Guerra Civil y no es cierto, fue asesinado por sus ideas y su orientación sexual. Esto hace que sea una obra de gran importancia y un acierto por parte de Astiberri Ediciones su reedición.

La obra nos relata toda su vida y su trágico final. Lo hace mediante el dialogo de Miguel Hernández y un gorrión, basándose en El gorrión y el prisionero, cuento que el poeta dejó sin acabar. Lo hace integrando de manera magistral sus versos en la narración, es la parte que más brilla de la obra, donde tanto Boldú como Pereira dan lo mejor de sí mismos. La forma de contarlo consigue replicar con imágenes las emociones que nos transiten los versos. La novela gráfica es un precioso homenaje al poeta y su obra, con una parte de celebración de la misma pero durante toda la obra está presente la sombra de la tragedia, un pesimismo que lo inunda todo. Y que se deja ver en detalles por todo el cómic, calaveras, cielos negros, etc…

Ramón Pereira y Ramón Boldú hacen un excelente trabajo dando humanidad al mito, bajándolo del pedestal y dándole voz. Una voz que nos enseña su candidez, su amor por su mujer, por su hijo e incluso por el amor mismo y su serenidad ante sus últimos momentos. Serenidad dada por saber que no se ha traicionado y que su voz no cesará nunca.

A un admirador de la obra de Boldú como yo, se me hace raro ver su arte con un objetivo distinto al de contar su vida. Antes de comenzar a leer esta obra tenía mis dudas de que fuera a ser capaz de separar su trazo de su vida. Lo consigue y con nota. Así vemos como Miguel Hernández va derribando obstáculos, ya sea su padre, su contexto o sus creencias y va forjando el poeta que será inmortal por mucho que les duela a algunos.

En el aspecto gráfico nos encontramos el estilo característico de Boldú la influencia del undeground americano de los 70, con esas viñetas cargadas de texto y letra que son marca de la casa. En esta obra el trazo es más contenido, menos suelto. Leyéndolo no podía evitar la sensación de que la obra ganaría mucho si hubiese sido pensada para el color, y más viendo la maravillosa portada de esta nueva edición.

Necesaria reedición de Astiberri Ediciones con su calidad habitual. Se han incluido páginas nuevas de su estancia en la cárcel y de su triste final. Además de una fantástica nueva portada muchos más adecuada que la de la anterior edición.

Necesario homenaje a un poeta que corre el peligro de quedar olvidado. Imprescindible para todos los amantes del cómic, la poesía pero sobre todo de la libertad y la honestidad.

 

Publicado en: http://www.murraymag.com/cultura/miguel-hernandez-homenaje-memoria-historica/
Fecha:  20 agosto, 2017
Texto: Murray magazine

Miguel Hernández, un merecido homenaje y un necesario ejercicio de memoria histórica

«Todos los medios son buenos para acercarnos a la vida y la obra de alguien como Miguel Hernández. Poeta fundamental en la lírica española contemporánea y hombre, como diría Machado, en el mejor sentido de la palabra bueno. Uno de aquellos que desde niño se supo poeta y a ser poeta consagró su vida. Por eso doy la bienvenida a este tebeo».

Quien habla es Joan Manuel Serrat, refiriéndose al cómic que prologa, ‘La voz que no cesa‘, que llega esta semana a las librerías gracias a Astiberri.

Se trata de la nueva edición ampliada de la biografía gráfica del poeta Miguel Hernández, la historia de un humilde cabrero que quería ser escritor, un poeta que vivió una vida corta pero intensa de superación frente a las adversidades del establishment literario, la guerra y su miseria.

Este año, el del 75 aniversario de su muerte, se añaden en la publicación varias escenas de la estancia del escritor en la cárcel, así como nuevas imágenes de su trágico final en el año 1942, que en la primera edición de 2013 de la desaparecida EDT no se incluían.

La obra pretende ser un merecido homenaje y un necesario ejercicio de memoria histórica. También quiere rescatar la poesía, la bondad y la humanidad de un poeta que han retratado otros autores como el ya mencionado Joan Manuel Serrat, quien ha escrito el prólogo con especial delicadeza.

Según José Antonio Gómez Hernández, se trata de una «completa biografía gráfica del gran escritor oriolano, dibujada con maestría y diría que casi veneración. Boldú se emplea a fondo para dar cabida en las páginas del cómic a la vida y muchos fragmentos de la obra del escritor, al que presenta como un luchador por aprender a escribir y dar a conocer su poesía; una persona que siempre estuvo con el pueblo y las clases modestas a las que pertenecía, y una persona que fue fiel al Gobierno republicano durante la guerra civil, esforzándose por animar a sus compañeros con sus poemas». 

 

Publicado en: la contraportada del libro (extracto del prólogo)
Fecha:  19 de agosto de 2017
Texto: Joan Manuel Serrat

"Todos los medios son buenos para acercarnos a la vida y la obra de alguien como Miguel Hernández. Poeta fundamental en la lírica española contemporánea y hombre, como diría Machado, en el mejor sentido de la palabra bueno. Uno de aquellos que desde niño se supo poeta y a ser poeta consagró su vida. Por eso doy la bienvenida a este tebeo".

 

Publicado en: la contraportada del libro
Fecha:  19 de agosto de 2017
Texto: José Antonio Gómez Hernández

"Una completa biografía gráfica del gran escritor oriolano, dibujada con maestría y diría casi veneración. Boldú se emplea a fondo para dar cabida en las páginas del cómic a la vida y muchos fragmentos de la obra del escritor, al que presenta como un luchador por aprender a escribir y a dar a conocer su poesía: una persona que siempre estuvo con el pueblo y las clases modestas a las que pertenecía, y una persona que fue fiel al Gobierno republicano durante la guerra civil, esforzándose por animar a sus compañeros con sus poemas".


Publicado en: la contraportada del libro
Fecha:  19 de agosto de 2017
Texto: Jesús Gisbert

"Boldú confirma una vez más la seriedad y el rigor con que acomete sus tebeos, aunque teñidos de coña. Sólo que, en este caso, la vida y las circunstancias –sobre todo muerte– de Miguel Hernández no dejan lugar a la broma".


Publicado en: la contraportada del libro
Fecha:  19 de agosto de 2017
Texto: Manuel Barrero

"Pereira y Boldú miran al poeta, sencillamente, y al ahondar en él aciertan al encontrar apoyos para evidenciar el contraste entre la cultura elitista y la extracción popular".