Publicado en: https://www.esquire.com/es/actualidad/libros/a31119925/mejores-libros-novelas-2020/
Fecha: 7 de marzo de 2020
Texto: Rosa Martí (en Esquire)

Lardín de VV.AA.

El último libro que me ha encandilado acaba de salir y no es un libro, o sí. ¿Es una revista? No, no, revista no, no tiene publicidad, ¿un fanzine? No, su empaque es demasiado bueno, no puedo evitar asociar la palabra fanzine a un grupito de fotocopias grapadas. Lardín es... no sé, una fiesta. Una fiesta a la que asisten los viejos amigos de siempre del mundo del cómic (Beà, Gallardo, Max, Nazario, Calpurnio, por mencionar a unos pocos) y de la prosa (Pérez Andújar, Sergi Puertas, Ausente, Onliyú, Jordi Costa o, cómo no, Lardín) y nuevos amigos como Elsa Victoria —de quien en realidad lo que soy es fan desde que leí Vozdevieja–, Roberta Vázquez, Rodolfo Hoyuelos o Flavita Banana. Aquí todos tienen algo que decir, con palabras, con dibujos, con fotos. Hay pasatiempos y wasaps, poemas y viñetas, muchas viñetas, y sobre todo, talento. Sí, es como una fiesta de los buenos tiempos del cómic alternativo, colorida, divertida y gamberra, con su parte corrosiva y ácida, con su poesía y su rabia, con sus excesos y desfases. Pero una fiesta mucho mejor que las de antes porque, entre otras cosas, en esta fiesta hay muchas mujeres, y las fiestas, y la vida, son mucho mejores cuando hay paridad. Y en Lardín, se nota.

 

Publicado en: https://www.ara.cat/media/lardin-vibora_0_2411758876.html
Fecha: 2 de marzo de 2020
Texto: Piti Español (Ara.cat)

Los supervivientes de los supervivientes

Se presenta 'Lardín', la revista que resucita -o acaba de enterrar- el espíritu de 'El Víbora'

La cosa fue más o menos así: hace unos meses, Daniel Navarro, propietario de ECC Ediciones, una editorial que publica, con éxito, un montón de revistas de superhéroes, se reunió con el dibujante Beà, el diseñador gráfico de el Víbora Toni Ricart, Felipe Borrallo -de la desaparecida librería de cómics Makoki- y el escritor Rubén Lardín, y les propuso de editar una revista.

"¿Qué clase de revista?". "La que desee", y por si no quedaba claro, añadió: "Haced lo que os dé la gana. Yo no me pienso meter".
Los miembros del núcleo inicial, en un ejercicio de irresponsabilidad admirable, convocan antiguos dibujantes y guionistas supervivientes de El Víbora ("Comix para Supervivientes", declaraba el subtítulo), algunos escritores y artistas jóvenes y gente que se movía alrededor de este tipo de mundo del cómic underground, y los ponen a trabajar. Más o menos.

Lo primero de todo es decidir qué tipo de revista hacen. Y aquí hay dos líneas. La primera defensa hacer una especie de fanzine, una revista de papel barato, autoeditada, que puedas llevar plegada en el bolsillo. La otra propone hacer una revista casi de lujo: bien impresa, papel bueno, que no se pliegue... Gana la segunda opción.
O sea que Borrayo, Beà, Toni Ricart, Lardín, Nazario, Vallès, Martí, Lulú Martorell, Onliyú, Pérez Andújar, Gallardo, Hoyuelos, Boldú, Flavita Banana, Mariscal, Max, Torices, Isa Haga y muchos otros -que me perdonen los que no cito, pero es que son una vuitantena-, aunque no acaben de creer que lo llegue a ser posible, comienzan a aportar ideas y propuestas de todo tipo que exponen en unos encuentros desordenadas, tumultuosas y muy poco efectivas - "pura anarquía", me dice alguien-, donde se debe decidir todo. Entre otras cosas, quien decide qué. Un poco como las reuniones alocadas de El Víbora, recuerda alguien, pero con 30 o 40 años más y unos buen puñado de supervivientes menos. Y sin cobrar.

¿Qué más se puede pedir? Pues un interior lleno de irreverencias, gamberradas, cómics, retratos, relatos, entrevistas, columnas de no sé sabe bien qué opinión, recopilaciones de SMS, fotografías diversas, caricaturas de Franco, piezas con sentido, piezas sin, el fantasma de el Víbora paseando por algunas páginas... Y todo ello por sólo tres euros.

Me acerco a Daniel Navarro, el editor, y le pregunto: "¿Cómo es que te has envuelto a hacer esto?". Y me responde: "¿Por qué no?". ¿Qué puedes decir cuando te contestan así? Poca cosa. Y otra pregunta: "Sacaréis más números?" Y resulta que sí. Cuatro más. O cinco. O cuatro y medio. Trimestrales. Un regalo para todos aquellos que piensan, como dice la revista, que no vamos bien. E incluso para los que piensan lo contrario. Si los hay.