Publicada en: El Víbora N. 125
Fecha: Mayo 1990
Periodista: Jesús Benavides
Lugar: redacción de El Víbora
Circunstancias: hacía algo mas de un año que aparecía en las páginas de El Víbora el personaje Mario Gamma.

 

-Fecha de nacimiento.

-El 13 de Julio, igual que ese que hace de "Indiana Jones"… ¿cómo se llama?... Harrison Ford.

-¿En que año?

-En el 51. Harrison Ford es un poco más viejo que yo.

-¿Estado civil?

-¿Eh, qué?¿estado civil? En mi D.N.I. pone divorciado pero en realidad lo que estoy es enamorado. Este 2 de Junio me caso.

-¿Profesión?

-Pues… historietista.

-¿Qué es eso?

-Es que yo siempre he pensado en formato cómic. Por ejemplo, cuando era programador de ordenadores, allá por el 74, el 75, 76 me inventaba cosas… para avisar que había terminado un programa hacía que saltara el carro de la máquina "toco toco toco toc". Y la gente se divertía y me pedía programas cachondos… Yo he dibujado… imagina: ¡Hace veinticinco años que fui con mis primeros cómics al TBO!

-O sea, que no eres precisamente lo que se llama un autor "novel"

-He estado bastante tiempo sin hacer cómic porque me he dedicado a pintar. Pero ahora he empezado de nuevo. Muchas veces me han preguntado "pero ¿tu eres el Boldú, Boldú, Reboldú?. Sí, soy el Boldú que, en la contraportada de "Lib" sacaba una historieta que se llamaba "Los Sexcéntricos". Esto salió, cada semana, desde el 77 hasta el 82. También publicaba en "El Jueves": historietas y unas fotografías en las que hacía de "Marcelino". En esa época trabajaba el dibujo humorístico más bien de línea. Me gustaban Sempé, Wolinsky, Reiser, el humor de Coluche… Por ese tiempo nos inventamos una revista que se llamaba "PUS".

-¿Cómo?

-"PUS". Porque era de un humor verdoliento… si buscas en el diccionario se ve que es un "humor" verdoso, pastoso y sanguinolento… Esto era en el 78. Era superfuerte, no llegó a salir. Después sacamos otra: "LA GAMBA JUSTICIERA". La hicimos entre cuatro, con un tiraje de cien mil ejemplares.

-¿Cien mil ejemplares?

-Sí, sí… era un periódico con dieciséis páginas y, teóricamente cada semana teníamos que cargarnos algo actual. Sacamos sólo un número.

-¿Con que continúas luego?

-Hacia el 83 dejé de trabajar en el grupo Z. Y ahí empecé a plantearme cómo resultaría ir más allá de la línea, dar un máximo de imagen con el mismo sentido de crítica. Empecé a estudiar dibujo y pintura. Entonces nos juntábamos dos o tres y nos íbamos a Lérida, a pintar castillos. Lo que pasa es que teníamos follones con la gente de allí. Porqué llegábamos a un sitio… "¡mira que campo, aquí está bién!". Nos instalábamos con el aguarrás y tal y enseguida aparecía el dueño del castillo que tenía las tierras de alrededor. "No, no, aquí no", decía. "Pero si no hay nada", le contestábamos. Pero sí, claro que había algo. Al cabo de cuatro o cinco meses, cuando salen los granos de las espigan volvía allá y realmente había un ruedo vacío… el aguarrás se lo había comido todo. Así que tengo una serie de cuadros que son la hostia…

-De rastro "tipo Atila".

-Sí, sí, donde ponía la paleta me comía toda la yerba.

-En ese tiempo ya montabas revistas ¿no?

-Bueno, cuando dejé lo de programador me metí en lo de diseñar revistas: "Lib", "Sal y pimienta". También he maquetado "Interviú" y, luego, "EUROPA VIVA". Cuando cerró, seguí pintando y dibujando.

-¿Y peregrinando por las editoriales con tus trabajos?

-Pues no. Me he pasado un montón de tiempo, tres, cinco años, probando el acrílico, el óleo, el pastel, carbón, lápices de colores, probando todo tipo de materiales, investigando… Y me he dado cuenta de que, de hecho, no se lo he enseñado a nadie.

-Y eso ¿por qué? ¿no quieres ser un profesional del cómic?

-Es que quiero ser un artista del cómic, no un currante del cómic. Yo disfruto haciéndolo, dibujando y tal, investigando. A veces, por ejemplo, compro un álbum por la portada y lo de dentro me decepciona. Siempre parece que, en la portada, el artista de más de sí y luego en lo de dentro diga "bueno, vamos a tirar para adelante que esto hay que acabarlo en X días". Esto es lo que no me gusta, porque es lo que diferencia a un currante de un artista. Quiero darle al cómic la importancia que realmente tiene para mí… Yo quiero ir al máximo. Yo no voy por la "pela". Esther, mi mujer, tiene también mi misma idea y me apoya en esto. Aunque tengo dos hijos, otra hija en Ibiza… y también hemos de pensar un poco en cubrir las necesidades básicas que tiene cualquiera que se precie; aunque sea solo las básicas, lo de hacerme millonario ya se me ha ido de la cabeza.

-En realidad lo que te mantiene no está nada mal. Eres el que diseña "EL VÍBORA", el "Art Director", como dicen los americanos.

-Este es el trabajo más divertido de todos los que he hecho, en el sentido de que toco lo que me gusta. Tengo relación con todos los dibujantes de aquí. Es como las reuniones que antes tenían los impresionistas pero en plan cómic ¿no? Además, pienso que si en España se habla de un movimiento artístico, una cosa de este siglo, total, es imprescindible hablar de "EL VÏBORA", del tipo de dibujantes que hay aquí. Hacen lo que sienten. Y esto es lo único que va a tener valor en el futuro. Porque toso arte vale si hay sentimiento detrás. De lo que saca "EL VÍBORA" hay cosas que pueden gustar más o menos. Pero las páginas de "EL VÍBORA" son obras de permanente novedad en el mercado, esto no lo puede discutir nadie. Y yo no me quiero perder este tren. Esto es lo agradable de ser "Art Director". En cuanto a trabajo es muy interesante ver la calidad de los originales, los distintos estilos, romperte el coco en como unir una historieta con otra, el contraste, el tratamiento de los colores de cada autor…

-¿Qué tipo de cómic te gusta?

-El que me gusta mucho es Schultheiss. El ambiente, el swing que tienen sus historietas. Hay gente que se nota que dibuja lo que siente en este momento. Cada historieta es diferente. Porque hay dibujantes como Milo Manara por ejemplo, que me gusta pero que lo veo siempre absolutamente igual. Hay artistas que un día dicen "esto llama la atención y tal, pues no me voy a mover de aquí". "Waw, vale, machaca con lo mismo un día y otro día…". Lo contrario podría ser Pazienza. Tampoco me gusta el cómic de época, ni de gánsters, ni el del futuro, sino un cómic actual, que hable de lo que se vive, la realidad. De hecho, el que está tratando "EL VÍBORA". Yo, en mis historietas, hablo de lo que conozco. Todo lo que saco ahí, sea muy bestia, o semi-bestia o no, todo me lo he encontrado en la vida. Muchas veces son autobiográficas, aunque noveladas, cambiadas, dándoles un poco de cosa…

-¿Cómo surgió Mario Gamma "EL GRIEGO"?

-Después de estar trabajando aquí. Un día mi mujer me dijo "hombre, estando trabajando ahí, podrías enseñar alguna cosa". Total, que vine con una carpetaza y llené las sala grande con una exposición de todo tipo de mis trabajos. Era viernes por la tarde, y le dije a Berenguer, "oye, ¿puedes pasar un momento a la sala?" Vino y vio todo el tinglado. "¿Qué es esto?", me preguntó acojonado. "Mis últimos ocho años", dije. Entonces empezó a mirar y lo que más le gustó fueron unos acrílicos, lo último que estaba haciendo. Y le dije "bueno, pues sobre esto voy a sacarte un personaje tratado en este estilo". Y así nació Mario Gamma. Y ya empecé con el primer guión…

-Guiones que tienen un humor muy especial…

-Es que intento romper algo… siempre me decían lo mismo. Que me fijase en los hermanos Marx, en los gags de Charlot… Y a mí, lo que me gusta es que las historietas me representen, aunque tengan un poco de coña y tal. Hay una parte que es coña, pero en el fondo hay tragedia. El final no siempre tiene que ser redondo. Las historias, los personajes, se ligan entre sí, como en la vida real.

-Estás contento con tu dedicación al cómic?

-Es lo que me enrolla. Estoy en una época buena. Estoy dibujando siete horas diarias, a parte del trabajo de la revista.

-¿Te tomas en serio la vida?

-Me doy cuenta de que me la he tomado completamente en coña, pasando completamente de todo. Y me han sucedido cosas bestiales, follones tremendos… He tenido veinte juicios por mis dibujos, me piden millones por querellas que me han puesto, y estoy sin blanca; es normal. ¡Hasta han llegado a perseguirme en coche por Barcelona! Pero como mi carácter es un poco de "bueno, es igual, no pasa nada", no me preocupa.

-¿No te atrae trabajar en publicidad?

-Hay gente que se pasa del cómic a la publicidad, al diseño. Estas personas se pasan a la publicidad porque no tienen esa necesidad de expresarse libremente y solo piensan en la pasta. En cambio, el que, a pesar de lo puteado que está, continua con el cómic porque le va , le gusta. Aunque tenga que trabajar al mismo tiempo donde sea para sobrevivir, a la larga… a la larga, llegará.

-¿Dónde llegará?

-A ser auténtico. Que dentro de diez años van a quedar en el cómic solo los que realmente disfrutan y viven el cómic. Los demás, para su desgracia, se van a ir. Va a ser como un colador y solo van a quedar los que tienen algo que decir… ¡LOS AUTÉNTICOS!

Lo que es seguro es que Boldú será uno de ellos, él mismo está buscándose ese privilegio. Está logrando ese difícil equilibrio entre la libertad del artista y la responsabilidad del padre. Está en esa tenue frontera en la que la vida e historieta se activan mutualmente, se mezclan, se amalgaman, se funden. Parece dominado por la pasión de crear, de expresar, de experimentar: es su gran placer, su apuesta por el futuro, su convicción profunda de que el cómic es un arte único e irrepetible. ¡Larga vida a la historieta, Ramón!

Jesús Benavides