Publicada en (incluye video): Hoy.es
Fecha: 6 mayo 2017
Periodista: Javier Bragado
Lugar: En la librería Molar Discos&Libros. Madrid

«Vázquez quería hacer un Anacleto erótico conmigo»

RAMÓN BOLDÚ, historietista

«Estábamos con Franco y de golpe nos meten una revista erótica; fue una época irrepetible», recuerda el autor

Vio a su jefe intentar convertirse en Silvio Berlusconi. Perdió el trabajo en dos revistas porque mientras gastaba una broma grabó una conversación con su director. No pudo estrenar una publicación con la leyenda de la historieta Vázquez porque su compañero de lápices murió en la semana en que unos «mafiosillos» le iban proveer los fondos. Encadenó divorcios mientras ideaba chistes eróticos. Lejos de hundirse, Ramón Boldú (Tarroja de Segarra, 1951) convirtió todos sus fracasos y desgracias en fuente de sus obras para convertirse durante los últimos años en retratista de las entrañas de la historia del destape y de lo cutre desde La Transición hasta el siglo XXI.

«A todo el mundo le ocurren cosas, lo que pasa es que hay que encontrar la manera de contarlo. Yo me imagino en las librerías a un lado libros de autoayuda y al otro, en la estantería libros de autores que necesitan ayuda... ¡Estos son los míos!», reconoce Boldú. «Yo no voy nunca como diciendo si ha de actuar así o si esto es lo mejor, sino que pongo lo que me pasa para que los lectores digan: 'Hostias, ¿pero este tío no se ha dado cuenta de que le pasaría esto?'. Es lo que me gusta, esa complicidad es como si tuviera al lector siempre conmigo y cuando me pasa algo muy cutre me anima diciendo: 'Luego lo contarás y le sacarás la punta'», desvela el autor.

En 'Los Sexcéntricos: de la creación al calvario' (Astiberri), el autor mezcla las viñetas publicadas en la revista picante 'LIB' durante la Transición con explicaciones sobre sus inspiraciones que desvelan el mundo editorial de la época. Por si acaso, en la solapa del libro disculpa con siete decenas de personas. «Es que hay algunos libros que alguna gente que salía después me ha puesto querellas y otros me decían: 'No sé si denunciarte o felicitarte por haber salido'. Así que antes de abrir el libro pido perdón a todo el mundo, les digo si salen o no salen y no se pegan un susto», reconoce con estoicismo el catalán. No es una cuestión baladí. Otros precavidos evitaron la tentación. «Santiago Segura en una presentación me dijo de tomar un café porque me conocía un poco de vista, pero luego se lo pensó mejor», indica Boldú sobre su tendencia a revelar secretos en sus libros autobiográficos años después de los encuentros. La práctica en sus cómics le llevó a visitar con frecuencia los juzgados

Por 'Los sexcéntricos' desfilan Silvio Berlusconi, Antonio Asensio y otros personajes que desde un segundo plano decidieron la particular trayectoria del Grupo Z. Traiciones, ambiciones y mujeres se entrecruzan de día y de noche. Pero Boldú, quien dibujó para 'El Víbora', 'El Jueves' o 'El Barragán', también vio como otros proyectos se le escapaban entre las manos por no no lograr el apoyo deseado y se publicaban fuera de su alcance ('Calibre 38', 'El Jueves').

Entre sus numerosos contactos apareció un autor destacado de la historieta española para un nuevo proyecto inesperado en varios sentidos: Cultura X. «Una noche estaba comiendo con Vázquez, en su casa, y me comenta: 'Ya tenemos el dinero para la revista. Nos lo dan unos tipos de Granada que son un poco mafiosillos, pero ni más ni menos que como en todas las editoriales'», revela sobre una de sus vivencias más recientes con una de las estrellas del tebeo. «Vázquez quería hacer un Anacleto y unas hermanas Gilda en plan erótico. Me dijo: 'Me gustan tus dibujos, continúa así y sobre todo dibuja tetas grandes y tías buenas», explica Boldú acompañado con gestos. Pero aquella opción desapareció de manera abrupta. «Quedamos para el miércoles... No me llama, no me llama... Y me llamó su hijo para decirme que se había muerto. El último consejo que me dio, cinco días antes de morir, fue ese de las tetas grandes», señala para añadir a su vida otra más de sus extrañas situaciones.

El destape

Muchos de los rasgos biográficos sirven a Boldú para comentar su obra más querida, 'Los sexcéntricos', una serie de publicaciones que aparecieron de manera paralela a los nuevos aires de la democracia en llamada 'época del destape'. «Éramos unos pardillos entonces. Se pensaban que la revista era un desmadre, pero éramos gente muy tímida. A las chicas solo las veíamos en diapositivas, excepto alguna ocasión», recuerda sobre su tiempo como director de arte de 'LIB' y como autor de las historietas de la contraportada. «Nosotros veníamos de la época de (Francisco) Franco y de golpe a meterse en una revista erótica. Siempre comentamos que es una época irrepetible», recuerda aunque añade que la intención de sus dibujos era plantear «las relaciones de personas, de cómo piensan sexualmente, no un dibujo 'erótico erótico' como el de Milo Manara, que dibuja de coña».

Además de los disgustos y problemas profesionales, Boldú acompaña las situaciones que le inspiraron para sus viñetas, porque para él lo importante es el guion. Así, se ilustran algunas experiencias en discotecas y noches de fiesta que han forzado una situación peculiar en su familia. «A veces mi hija me ha dicho: 'No cuentes más cosas más cosas de mamá', y luego le pregunta a ella... 'Pues sí, sí. Estábamos en la época hippie y es verdad', le contesta», recrea el artista catalán. Al final, su primogénita debe optar por el mismo estoicismo. «'Creo que soy la única del mundo que conoce toda la vida sexual de tu padre', me dice», concede el viñetista.

Las vivencias le permitieron ser un pionero de la autobiografía en España durante los años noventa con 'Bohemio pero abstemio' (La Cúpula) y 'Memorias de un hombre de segunda mano' (Glénat). Después llegaron 'El arte de criar malvas' (Astiberri, 2008), 'Sexo, amor y pistachos' (Astiberri, 2010), 'La vida es un tango y te piso bailando' (Astiberri, 2015) y 'Los sexcéntricos. De la creación al calvario'. Su intención es seguir contando su vida hasta un último capítulo del que ya ha dado aviso: quiere ser disecado a semejanza del 'Negro de Banyoles'.