Publicada en: EL PAIS
Fecha: 11 abril de 1995
Periodista: Ramón de España
Circunstancias: entrevista realizada en mi piso, Barcelona.

 

Entrevista a Ramón Boldú en El Pais

Lugar: Barcelona. Época: mediados de los años setenta. El maquetista de una revista erótica de amplia circulación recibe la llamada de una pareja que le invita a participar en sus tejemanejes sexuales. Siempre abierto a nuevas experiencias, el maquetista de la revista erótica de amplia circulación acude al domicilio de la pareja en cuestión dispuesto a probar las excelencias del ménage à trois. Cuando llega a la casa descubre, sorprendido, que únicamente está allí el miembro masculino de la pareja. "Mi mujer está al caer", le dice ese caballero, que, por cierto, está completamente desnudo. Como hay que ser moderno y no tener prejuicios, el invitado es conminado a mantener la erección de su anfitrión, con tan mala fortuna que éste eyacula en la cara de aquél. Al cabo de un rato, viendo que la mujer no aparece ni a tiros, el maquetista de la revista erótica de amplia circulación abandona la casa con la impresión de que le han tomado el pelo. Dicha impresión se confirma un año después, cuando ve por televisión al nudista doméstico dedicado al oficio que le alimenta. El tipo es ventrílocuo y la voz de su muñeca es la misma que hablaba por teléfono con nuestro héroe.

Esta historia ridícula y un tanto sórdida, es de las que cualquiera a quien le hubiera sucedido no relataría jamás a nadie. Pero Ramón Boldú no sólo se la ha explicado a quien quisiera escucharla si no que, no contento con ello, la ha convertido en una de las historietas de su novela gráfica Bohemio pero abstemio, recién publicada por Ediciones La Cúpula. El dibujante Ramón Boldú, amigos, carece de vergüenza y ha encontrado en su propia vida los temas para su obra. Aplicando a sus recuerdos una desfachatez más que notable, el hombre no tiene empacho alguno en explicarnos su infancia, su adolescencia, su disparatada época al frente de la revista Lib, sus líos con la parienta, sus escarceos sexuales y todo aquello que le venga a la cabeza en un momento dado. Su vida es su obra y el que venga detrás que arree.

"Soy como Kafka", afirma abrazado a su perro Higgins, un monstruoso bulldog cuya estereofónica respiración recuerda poderosamente a los rebuznos de un pollino. "Lo que pasa es que él se tomaba muy en serio sus desgracias y yo me tomo las mías con humor y fatalismo".

El problema, piensa uno, es que Boldú desvela alegremente, además de sus miserias, las de la gente con la que se ha cruzado. Por las páginas de Bohemio pero abstemio desfilan personajes como Antonio Asensio, el inefable Jorge Camacho (periodista argentino que alcanzó breve fama con el alias de El Comebragas gracias a sus reportajes picantes en plena calle, uno de los cuales le granjeó una estancia de tres semanas en Carabanchel, episodio que el bueno de Boldú, ¡como no!, explica con pelos y señales en el libro) o la propia ex esposa del artista, firme defensora del amor libre que cuando tenía algún plan le decía a su marido que no subiera a casa y que pasara la noche en el coche.

"¿Problemas?", sonríe Boldú mientras le cuesta hacerse oír sobre el fragor de los rebuznos de Higgins, "¡ni hablar! Camacho me llamó el otro día y está encantado de haberse convertido en un personaje de tebeo. Asensio no ha dicho nada… Y la verdad es que tampoco sale tan mal parado… Hace años que le conozco. Era un chico muy sencillo que, de pronto, se encontró en medio de un fregado industrial importantísimo. Entonces se zumbó y le dio por meterse en política, por aspirar a la presidencia del Barça, por colgarse cadenas del cuello para emular a Silvio Berlusconi… ¿Mi ex mujer? Mi ex mujer no lee tebeos, así que ni se entera de lo que digo de ella…".

Ramón Boldú termina durante estos días la segunda parte de su saga autobiográfica, Mi fracaso matrimonial, y asegura que la realidad, su realidad, nunca dejará de nutrirle de temas. Acaba de descubrir que a algunas parejas les gusta ser grabadas en vídeo mientras copulan y agradecen tener un guión que seguir para que su película sea más interesante. Boldú ya ha escrito su primer guión para el videoporno doméstico. Y no merece la pena preguntarle cómo ha ido la experiencia: nos la contará con pelos y señales en alguna de sus próximas historietas. No lo duden.

Ramón de España