Crónica
Publicada en: Diario de Avisos (página 'Historieta')
Fecha: 17 abril 2016
Periodista: Manuel Darias
Circunstancias: Manuel Darias me pidió el original de la ilustración publicada en su página de Diario de Avisos (se la envié por correo)
Lugar: Contacto por email
Titular: Así dibuja Ramón Boldú

Diario de Avisos (página 'Historieta') - RAMÓN BOLDÚ

Ramón Boldú

El pasado 3 de enero, en la página del 43º aniversario del nacimiento de esta sección especializada, publiqué una ilustración de Ramón Boldú (Lérida, 1951), invitado especial de la efeméride. Algún tiempo después, el talentoso historietista me envió una carta que yo esperaba contuviera el original pero, cuando abrí el sobre, me topé con la sorpresa de encontrar cuatro dibujos diferentes, los cuales, unidos de una determinada manera, configuraban la imagen. Intrigado por el curioso hallazgo, pregunté a Boldú de qué manera abordaba tan singular manera de estructurar las viñetas. Ésta fue su respuesta:

“No sé de nadie que realice un tebeo como yo lo hago.
Comencé esta técnica en mi libro El arte de criar malvas (Astiberri, 2008), pero sólo en ocasiones.
Con Sexo, amor y pistachos (Astiberri, 2010) volví a trabajar en plan clásico, página a página.
Cuando realmente inicié este sistema fue con La voz que no cesa (EDT, 2014), biografía de Miguel Hernández que dibujé con un guion de Ramón Pereira. Me encontré con páginas en las que el poeta debía estar integrado dentro de lo que tenía en la cabeza cuando creaba sus poesías y yo ejecutaba los efectos que quería darle, con los personajes y elementos de la composición, uno a uno, como el poeta que trabaja verso a verso, y luego lo unía todo en una viñeta con el ordenador. Mi último libro, La vida es un tango y te piso bailando (Astiberri, 2015), ya lo he realizado completamente así. En muy raras ocasiones una viñeta está hecha enteramente y no por partes. Eso me permite ir añadiendo personajes, cambiar encuadres, recortar la viñeta por donde me apetezca, y desarrollar cada personaje centrándome en él, sin que me vea limitado o distraído por lo que le rodea. Me acuerdo de cuando, en 1985, trabajaba mis guiones. Yo redactaba con una máquina clásica de escribir y luego recortaba con tijeras todo el guion, escena a escena, numerándolas para poder restablecer el orden en el que quería contar las cosas. Después extendía en el suelo aquellos papelitos e iba pegando el guion con celo, siguiendo el nuevo orden. Más tarde, volvía a reescribirlo todo con la actualizada disposición de secuencias. Hoy en día eso de reestructurar el orden de un guion se hace en un plis plas con el Word.
Sé de autores que utilizan la técnica de ir trabajando por partes, pero lo hacen porque dibujan con el ordenador y luego montan, dan efectos especiales y ponen veladuras, añadiendo capas. Pero que el proceso inicial sea a mano para después terminar la escena en el ordenador, pues no sé de nadie que lo haga, excepto yo”.
Que Ramón Boldú es un historietista atípico y distinto nadie lo duda.
En este artículo queda también acreditado que su originalidad se extiende igualmente a la manera de crear sus tebeos.