Yo, periodista
Publicada en: EL VÍBORA N. 291
Año: 2004
Circunstancias: escribo un artículo que se publica en la revista El Víbora 291, porque Berenguer me dice que se muere (la revista)

 

El que va sentado delante de mí, en el metro, va leyendo el Víbora, Es una portada roja en la que pone: "¿El fin?, en letras grandes de color blanco (como la luz al final del túnel de la que tanto se habla). ¡Sólo me faltaba eso!, que se acabe el mundo, pienso. El de al lado lee un diario y no pone nada en portada de que se acabe nada. Claro, es un periódico deportivo y a esos sólo les interesa el fútbol. Llamo a Berenguer y me aclara que es El Víbora el que está en peligro de extinguirse, no el mundo.
Le envío una carta dándole una serie de ideas para salvar la revista en particular y de paso el cómic en general, sale publicada en el Víbora nr. 291 (creo que es el último).
La carta se alarga cinco columnas de texto de la revista, distribuidas en dos páginas; supongo que me las publicaron porque así les salía dos páginas con material gratis, como que estaban sin un duro.

Delante de la carta publicaron un texto a modo de presentación, esto no lo escribí yo:
Abrimos este correo de "estado de excepción" en el que andamos metidos con la carta de un bohemio pero abstemio cuyos trabajos siguen siendo hoy en día material de culto. Damas y caballeros, con todos ustedes… ¡Boldú!

Lo que se publicó de mi carta fue lo siguiente (esto es solo un resumen):
TRATADO SOBRE LA REVISTA "EL VIBORA" por Boldú
Carta destinada a los que, aun siendo infieles, creen en la resurrección de la carne y el cómic.
Gracias a la portada roja, me he leído el último Víbora.
¡Joder, cómo ha cambiado! Tenía otra idea de la revista, que me la había dado una serie de historias que no me llegaban para nada y que había visto hace una temporada.
Me alegro de que El Víbora respire de nuevo otro aire. Pero os preguntáis: ¿por qué no se vende?
Creo que es porque ya no está de moda el leer tebeos, a pesar de que estamos en la era de la imagen. Si se hicieran programas por la tele hablando sobre dibujantes de cómic y tebeos, como ocurre con los libros, o se diera un premio millonario tipo Planeta a un álbum de cómic, se pondría de moda el leer tebeos.
Creo que es porque los quiosqueros no ayudan a recordar la existencia de la revista, más bien la tienen escondida. Yo mismo, para adquirir el número, tuve que preguntar si la tenían y me la sacaron de detrás de una serie de revistas.
Creo que es porque leer cómics no es prioritario en la vida de algunos y, si aumenta el paro, los contratos se vuelven precarios, …
¿Cómo hacer que se hable del cómic? El cómic son historias; las historias ocurren en la calle, en los teatros, en televisión…
Se podrían hacer performances en la calle, algo original. Montar una exposición de originales de El Víbora permanente e itinerante por varias ciudades. Realizar representaciones en directo de una o dos secuencias sacadas de las historias del mes. En fin… Algo que dé de que hablar continuamente: "¿Y sabes lo que han hecho los del Víbora, ahora?".
El que falla es el quiosquero. ¿Cómo hacer que no esconda la revista? Hoy en día nadie hace nada por amor, solo por dinero. Es la época la que nos ha tocado vivir…
¿Cómo hacer que el quiosquero muestre la revista?. Pues con un sistema que siempre que lo he puesto en práctica ha tenido éxito: publicar media paginita en la revista con la foto de un quiosquero premiado por tener El Víbora del mes en primera línea. El texto sería el siguiente: "Don Fulanito de Tal ha sido premiado con veinte euros al igual que (se ponen cuatro nombre de quiosqueros más) por tener nuestra revista en lugar preferente. Vuestro equipo de localizadores iría por toda España en busca del buen quiosquero. El equipo estaría formado por amigos, familiares, dibujantes y ex suegras cariñosas de toda España que, en cuanto viesen un quiosco con El Víbora bien puesto, ¡zas!¡Premio!.
Existe un sistema aún más barato que este: que una chica amiga de la revista (o sea, por la cara) se plante ante los quiosqueros que tengan la revista bien expuesta y, como premio, se suba la blusa y les enseñe las tetas de parte de El Víbora. Seguro que en cuanto se corriera la voz, El Víbora sería la revista mejor colocada del mercado (ese sistema lo utilicé para la revista Lib).
Bueno, tenía más ideas, pero las dejo para la próxima crisis.

R. Boldú