Publicada en: DIARIO DE AVISOS
Fecha: 23 abril de 1995
Periodista: Manuel E. Darias
Circunstancias: entrevista realizada al concederme el Premio DIARIO DE AVISOS al mejor guión de humor publicado en España durante el año 1994

 

Hay personas que pasan por la vida sin captar casi nada de lo que ocurre a su alrededor. Otras, por el contrario, son capaces no sólo de observar hasta el más pequeño detalle sino que, incluso, luego saben contarlo a la perfección. Ramón Boldú es un narrador al que los hechos cotidianos le resultan fácilmente aprehendidos por su especial sensibilidad. No debemos olvidar que, en principio, un buen cómic es el arte de saber expresar correctamente una historia en imágenes. No abundan los autores costumbristas que saben dar una pincelada ala vida real, a pesar de que este tipo de historietas suele tener un gran éxito si la realización es correcta. Creaciones como "Paracuellos" de Carlos Giménez, "La Familia Ulises" de Benejam, "Don Pío" de Peñarroya y "Carpanta" de Escobar, son claros ejemplos magistrales de esta línea. Ramón Boldú con su serie titulada "El fracaso matrimonial de Ramón Boldú", aparecida por entregas en la revista "El Víbora", ha entrado por la puerta grande en el restringido club de los historietistas españoles que cultivan el costumbrismo. Un trabajo por el que, con toda justicia, ha ganado el Premio DIARIO DE AVISOS al mejor guión de humor del año 1994.

-¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del cómic? ¿Tuviste algún maestro que te enseñara a dibujar?

"Bueno, cuando tenía yo doce o trece años, por medio de una amiga de mi madre conocí a Ferrándiz, el famoso dibujante de Christmas. Le enseñé mis dibujos y me invitó a que pasara por su estudio una vez por semana, que él me los corregiría. Así lo hice, durante un tiempo. Yo alucinaba con su estudio. Tenía un estudio enorme, con una pared toda de vidrio que daba a la montaña del Tibidabo de Barcelona, ¡una pasada!, además tenía criadas, jardinero, perro… ¡Jo!, me decía, ¡dibujando puede uno llegar a forrarse!, y se me metió esa idea en la cabeza. De eso hace treinta años y así sigo hasta hoy en día, sin conseguirlo".

-Háblanos de tus trabajos para TBO, "Lib" y "La Gamba justiciera".

"Bueno, yo nunca he trabajado para el TBO, lo que sí pasó fue que, debía ser en el año 1965, me presenté en la redacción del TBO. El señor Viña, editor entonces del TBO, tenía fama de no recibir a nadie, pero como mi padre llamó de mi parte por teléfono diciendo que se llamaba Boldú, le tomó por un guionista del TBO que también se llamaba Boldú y le dijo que fuera. En fin, cuando me presenté, fui solo, se dio cuenta del equívoco pero ya era demasiado tarde, tenía mis páginas delante de sus narices. Tras verlas me dio un solo consejo, que no dejara los estudios (?). Entonces apareció por la puerta de su despacho un dibujante del TBO; yo era un fan de los dibujantes del TBO. Me los imaginaba en plan avasallador, que, al entregar sus historietas, el editor les hacía una reverencia; yo a todos los dibujantes me los imaginaba así, ¡dioses!... Y lo que vi fue al dibujante entregar sus páginas tímidamente y guardar silencio. El señor Viña dijo que estaban bien, -¿Qué dice?¿solo bien? ¡Pero si son una maravilla!-, me dije alucinado; pero el dibujante no dijo nada, tan sólo respiró, esbozó una cortés sonrisa y diciendo gracias se fue. El dibujante era el famoso Blanco. Yo, a mis catorce años, acababa de descubrir la cruel realidad de este mundo: solo existe un dios y este es el editor. A pesar de todo yo seguí siendo fan de Blanco y, en cambio, del señor Viña no lo he sido nunca. Hay que ver que raros somos los humanos.
Después de esta historia fui dibujando y me paseé por todas las editoriales habidas y por haber, sin que nadie me hiciera ni caso. Bueno, sí, un dni nada﷽﷽﷽ ls me segui hablando, -¡directamente con mi pluma estilogra, y me dijo, ¡oye, mira como lo hago manos.ir la cruel reía se molestó El Perich en salir y hablar conmigo, no me acuerdo en que revista era, y me dijo, ¡oye, mira como lo hago yo!-, hizo un dibujo rápido mientras me seguía hablando, -¡directamente con mi pluma estilográfica y sin lápiz ni nada, cuando lo hagas así de bien me lo traes…-. Como no lo logré nunca, no pasé.
Hasta años después no vi publicado mi primer dibujo, tenía ya veinticinco años y trabajaba de programador de ordenadores. Fue un día casual que llegué con mi carpeta repleta de dibujos a una nueva editorial llamada "Z" y, cosas de la vida, llevaba uno que les fue bien para ilustrar un artículo de esos que publican de denuncia y tal; esto fue en el 76. A partir de entonces mi vida cambió, comencé a publicar en todas partes. Al cabo de cuatro meses comenzó la revista "Lib" y Antonio Asensio me encargó que le hiciera el logo, ya sabéis, aquel de la pera mordida, y a partir de ahí comenzaron a ocurrirme cosas raras. Toda esa parte de mi vida la cuento ahora en el comic-book ese que acaba de salir, "Bohemio pero abstemio".

-¿Y lo de "La gamba justiciera"?

"Bueno, lo de "la Gamba Justiciera" fue una revista de humor satírico que nos inventamos cuatro amigos; la idea era sacar uno por semana en plan monográfico, dando caña a todo quisque que se lo mereciera. En el primer número nos pasamos tanto con los franceses que incluso los de "Le Monde", el periódico francés, sacaron un artículo hablando de nosotros. Teníamos tanta ilusión en el engendro este que nos atrevimos a imprimir cien mil ejemplares. No contamos con que agotamos la pasta en le primer número y ahí se acabó la historia. Esto fue en 1984. Pero hubo muchos más proyectos que no llegaron ni siquiera a salir, uno de ellos se lo presenté a Antonio Asensio antes de que saliera "El Jueves", allá por el año 78. Sólo os diré el nombre que tenía la revista "PUS"; y es que si buscáis "pus" en el diccionario leeréis que pone: "Pus: Humor verdoso y sanguinolento", pues eso. Lo más divertido fue cuando hicimos la foto de la portada, había una chica en pelotas bañándose en una bañera llena de algo asqueroso parecido al pus. Asensio estuvo a punto de vomitar. El último de los proyectos en que me metí fue en la revista semanal de humor "El Barragán", a principios del año pasado. Fui su director durante seis números, luego lo fue Vázquez, el del Anacleto y las hermana Gilda, y yo pasé a ser el dire ejecutivo; al noveno nos quedamos otra vez sin pasta y cerramos".

-Un aspecto curioso de tu vida profesional es tu faceta de montador y diseñador de revistas. Háblanos de esto.

"Bueno, comencé el año 1976 montando "Interviú"; por aquel entonces no tenía ni idea y a los ocho o nueve días todos se pensaban que sabía lo que hacía y se fueron de vacaciones y me dejaron solo maquetando la revista. Cuando salió el número de "Interviú" que había hecho, Asensio, el editor, me pegó la mayor bronca de mi vida, y es que puse el título "Euskadi" a doble página (imaginaos lo enorme que salía) pero con "C", o sea: "Euscadi". Poco a poco, cagándola por aquí y cagándola por allá, fui adquiriendo experiencia en encuadres de chicas en pelotas y tal y llegué a ser el director de arte de la revista de tías de mayor venta en España: el "Lib". Luego lo fui de "Sal y Pimienta", "Mágica", "Vip's", "Europa Viva", "El Víbora"…".

-¿Cómo entraste en "El Víbora"?

"Yo ya conocía a Berenguer, editor de "El Víbora", porque yo había trabajado en su otra revista "Europa Viva". Cuando ésta desapareció y me quedé en el más ruinoso de los paros, decidí ir a enseñarle lo que hacía para ver si me publicaba algo. Era una tarde, Berenguer estaba sólo, allí, en su despacho… Sin que se diera cuenta de nada le monté una exposición de originales, blanco y negro y color, pinturas en acrílico, acuarelas, etcétera, cuando estuvo todo bien colocado por toda la redacción de El Víbora, como si del Museo del Prado se tratara, le llamé. En resumen, que de ahí nació "Mario Gamma, El Griego", dijo que ese estilo así curradillo era el que más le gustaba".

-Háblanos de "El Griego", uno de tus personajes troncales.

"Antes de dibujar "El Griego", siempre había hecho historias cortas y chistes, en las revistas "Interviu", "Lib", "El Jueves", etcétera, cosas de máximo una página. En 1989, con "Mario Gamma", comencé a meterme por primera vez en guiones de cinco, seis y más páginas. Me encontré que la cosa era distinta, que todo tenía otro ritmo. Eso me llevó, sin darme cuenta, a trabajar más el personaje y sin querer, quizá. Le di algo de mi propio yo. "Mario Gamma" es mi alter ego.
Algunas cosas de mi primer libro "Mario Gamma, El Griego", son también autobiográficas. Por ejemplo, la última historia del libro, la de su hijo que vuelve a casa con el camionero es totalmente real, lo del hijo me pasó a mí".

-¿A qué le das más importancia, al guión o al dibujo?

"Te voy a dar mi versión de lo que no es el cómic y de parea que no sirve. El cómic no puede hacer saltar de su asiento al lector cuando dibujas una explosión, por bien que esté, eso pasa sólo en el cine; sus viñetas tampoco sirven para recortarlas y enmarcarlas como si fueran un bonito paisaje que queda bien con el empapelado del comedor; ¿qué nos queda?".

-Háblanos de "Mi fracaso matrimonial", la serie premiada recientemente por Diario de Avisos.

"La verdad, no me hace mucha gracia que a la gente que lee "EL Víbora", le haga tanta gracia el peor de los fracasos de mi vida. ¡Me han dado el premio, nada más y nada menos, que de guión de "humor", cuando todo lo que cuento es completamente en serio! Es como reírse de un jorobado, mediten eso. Además también se ríen de mí los italianos ya que también se publica allí, ¡un desastre!".

-Desde "El Griego" hasta "Mi fracaso matrimonial" tu estilo ha sufrido una notable transformación. ¿por qué ha ocurrido eso?

"En el 89 quería buscar el realismo con la imagen; ahora, en el 95, prefiero darlo en la historia y dejar lo que es superfluo al nivel que le corresponde".

-¿Cómo ves el mundo del cómic en los momentos actuales, tanto en España como en Europa?

"Veo que hay ganas de arrancar. Que los adultos lean cómics será un hecho cotidiano y normal cuando el premio Nobel de literatura se lo den un día a un dibujante de cómics; hasta que suceda esto la humanidad seguirá chapada a la antigua".

-Proyectos inmediatos.

"Voy por la página ochenta y pico de mi fracaso matrimonial y va a tener ciento treinta y dos, luego quiero hacer una exposición de pintura, sacar otro libro, ir a la playa, tomar el sol, enrollarme por ahí, etcétera".

Manuel E. Darias