Publicada en: http://www.ara.cat/societat/RAMONBOLDU-lhumor-retrocedit-Ja-riure_0_1804619532.html
Fecha: 29 mayo 2017
Periodista: Xavi Serra
Lugar: En la propia redacción del Diari ARA

En l'humor s'ha retrocedit molt. Ja no et pots riure de ningú - Ramón Boldu

"En el humor se ha retrocedido mucho. Ya no te puedes reír de nadie "

Ramón Boldú es uno de los grandes pioneros del cómic autobiográfico. Durante muchos años ha explicado su vida en viñetas incisivas, impúdicas y, sobre todo, divertidas

Ramón Boldú (Lleida, 1951) lleva 27 años desnudando su intimidad en cómics como Bohemio pero abstemio, Memorias de un hombre de segunda mano y el reciente Los sexcéntricos (Astiberri), que mezcla chistes eróticos publicados durante los 70 en la revista Lib y recuerdos de sus aventuras con personajes como Antonio Asensio, Manuel Vázquez y Berlusconi. Pionero del cómic autobiográfico, Boldú ha enseñado siempre sus vergüenzas personales, sentimentales y profesionales, pero con una mirada incrédula y vitalista. "Me hace gracia que la gente se descojone de la risa con las cosas que cuento, porque en el fondo son muy dramáticas -dice-. Pero yo soy de salir adelante. Para mí, la vida es una trinchera y cuando el de al lado se lamenta porque nos acaban de tirar una bomba yo ya estoy a 100 metros más adelante ".

¿Cómo llegaste al cómic?

De pequeño llevaba mis dibujos a los autores que admiraba. Una vez, el Perich me hizo un dibujo con estilográfica y me lo dio. "Cuando lo hagas así, vuelve", me dijo. Y aún lo estoy intentando. Y a los 13 años fui al TBO a presentar cómics al director, Albert Viña y, mientras estaba allí, vi como José María Blanco, que para mí era un Dios, el Viña le hacía unas correcciones y yo no me lo podía creer.

Al final no publicaste el TBO, sino en Interviú.

Sí, llevé unos chistes y me compraron uno. Salí tan contento que me olvidé la carpeta de dibujos y al volver me preguntaron si sabía diseñar revistas. Yo no tenía ni idea pero dije que sí. Y cuando salió una nueva revista llamada Lib me encargaron que hiciera el logo y empecé a publicar Los sexcéntricos en la contra.

A los que no vivieron la Transición y el destape el nombre de Lib no les dice nada, pero tuvo un impacto social considerable.

Vendía 400.000 ejemplares semanales. Nadie admitía que la compraba, aunque era la cuarta revista más vendida en España. No era pornográfica, pero tenía mujeres desnudas, un consultorio sexual, fotos de los lectores, entrevistas a famosos hablando de sexo ... Hoy en día parecería Cosmopolitan, pero después de tantos años de régimen, una revista así fue la bomba. La gente se imaginaba que aquello era Sodoma y Gomorra, pero el ambiente en la redacción era muy light. Afuera, en cambio, se nos abrió un mundo de libertinaje irrepetible, pero que a mí me representó muchos líos, porque me cogió casado.

Uno de los personajes que más sale en Los sexcéntricos es Antonio Asensio, el fundador del Grupo Zeta. Lo presentas como un aprendiz de Berlusconi, que también aparece.

Sí, Asensio primero quería ser Bob Guccione, el de Penthouse, y luego se fijó en Berlusconi. A Bohemio pero abstemio ya hablaba de Asensio, pero aquí explico el viaje a Italia en la que acabó en la cama con chicas que trabajaban para Berlusconi. Yo lo sabía por la Acacio, su traductor, que me pidió que no lo explicara nunca, pero me quemaba [risas].

A principios de los 90, de golpe, tu vida se convierte en la primera materia de tus cómics. ¿Por qué?

Entonces yo era director de arte de El Víbora, que era el epicentro del cómic. Veía los originales de Liberatore, Spiegelman, Nazario, Max y alucinaba. Historias largas, sin chistes! Cuando leí Maus se me ocurrió hacer lo mismo, contar mi vida. Pero en vez de hacerlo como él, serio y dramático, a mi manera. A mí siempre me ha gustado contar mis cosas. Cuando trabajaba en Lib, el ex marido de mi esposa contrató unos hombres para que me siguieran y me pasaron unas cosas ... Cada día, cuando llegaba al trabajo, se acercaban a mi mesa cuatro o cinco compañeros para preguntarme: "¿Qué? Hoy qué te ha pasado?"

En Los sexcéntricos confiesas que quieres que te disequen.

Sí. Todo esto viene de la polémica del negro de Banyoles. Yo había ido a verle con mis niños y lo veíamos normal. Así que pensé, si esto es racismo, que me disecan a su lado. Escribí una carta a La Vanguardia ofreciéndome y también se apuntaron el editor de El Víbora y un autor japonés, Yoshihiro Tatsumi. Que, por cierto, ya han muerto los dos y al final no los han disecado.

En la solapa del cómic pides disculpas a todo el que aparece. ¿Has fastidiado a mucha gente?

Sobre todo me han puesto querellas. Uno de la Generalitat, siete enfermeras de la Quirón ... Pero la mayoría han sido por atentar contra la moral.

¿Crees que las historietas que recuperas en Los sexcéntricos son más incorrectas hoy que en los 70?

Sí, porque en el humor se ha retrocedido mucho. Ya no te puedes reír de nadie. A mis cómics, lo primero que hago es reírme de mí mismo. Pero hoy en día todo el mundo tiene la piel muy fina y te pueden llevar a la cárcel por hacer un chiste. Yo he oído por ejemplo decir que como se ha atrevido Astiberri a publicar mis chistes de Los sexcéntricos.

Haces un repaso de mucha gente, pero no pasas cuentas con nadie.

Yo no soy vengativo. Si alguien se porta mal, pienso que debe ser porque él es calculador y ya está. Yo siempre me pongo en ridículo y a los demás siempre les dejo la mitad de mal. Esto me lo permite la distancia, porque hablo de cosas que pasaron hace 15 años y me veo como otro.